Primer mensaje de este año 2026 que ha comenzado para todos con la mejor onda, con la mejor esperanza, con el mejor sentimiento y con el mejor pensamiento de que todos nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras metas y objetivos puedan cumplirse a lo largo de estos trescientos sesenta y cinco días.
Pero debemos ir algo más a la profundidad de este pensamiento. No es suficiente con pensar, con sentir, con programar todos estos pasos extremadamente importantes para la consecución de nuestros logros, hay un espacio específico que es el más importante de todos y es llevar todos esos pensamientos y todos esos sentimientos a la ACCIÓN, es decir, una de las cosas que más nos cuesta a los seres humanos es poner en práctica aquello que pensamos y aquello que sentimos. Y generalmente el poner en práctica, o sea ese último escalón que es pasar a la acción nos genera un enorme estrés, porque en definitiva el estrés éste es generado por el sentimiento o la sensación de que podemos correr el riesgo de fracasar en el intento de lograr nuestros objetivos. Y sí, es cierto. Podemos fracasar en el intento de lograr nuestros objetivos, pero lo que tenemos que pensar es que si no hacemos el intento, estamos fracasando en el cien por ciento de las posibilidades. Nos quedamos donde estamos, es más, yo creo que retrocedemos, no solamente nos quedamos donde estamos. Por lo tanto, no nos queda otra alternativa que arriesgarnos a que posiblemente nos vaya bien también en nuestros propósitos. No tener ese pensamiento negativo que nos persigue de que podemos errar, de que podemos fracasar, de que lo nuestro no va a ser interesante. Esos mensajes autodestructivos se convierten en profecías de auto-cumplimiento.
Ahora, si yo corro el riesgo de decir: bueno, podría de alguna forma intentar probarme, intentar hacer la prueba de ver si el resultado final puede llegar a ser diferente, no solamente estoy expandiendo mi horizonte, no solamente estoy expandiendo mis posibilidades, sino que por otro lado, estoy buscando la forma de crecer, de avanzar, que únicamente lo puedo hacer en la medida que paso a la acción.
Ahora bien, ¿cómo estamos en este comienzo del año? Porque también tenemos que detenernos a analizar cómo te sientes tú, cómo se siente el ser humano en este comienzo del año. Porque necesariamente el solo hecho de que cambie el año, no quiere decir que todos tengan el mismo estado de ánimo, que todos estén dispuestos, que todos tengan un proyecto preparado para este año 2026, que las metas sean claras. Sabemos que no es así. Sabemos que hay gente muy proactiva que tiene todas las cosas preparadas ya desde hace tiempo, que van a hacer el intento de poder progresar y avanzar en el curso de este año, hay otros que están en ese término medio donde no están mal, pero tampoco están bien del todo y hay gente que realmente, anímicamente, por distintos motivos, no está bien. Por lo tanto a estos últimos es a quienes nos tenemos que dirigir fundamentalmente para prestarles la ayuda, para darles primero la comprensión, la contención y luego brindarles las herramientas para que ellos también puedan poner en práctica sus proyectos, sus metas y sus objetivos.
Quiere decir que la comunidad en sí misma no parte desde el mismo lugar para lograr sus objetivos, por distintos motivos. Iniciamos este año 2026, cada uno a su manera, pero hay algo que me parece que nos unifica a todos, hay un común denominador que tenemos todos los seres humanos y es que tenemos que manejar el presente y el futuro. Qué vamos a hacer hoy, qué vamos a hacer la semana próxima, que vamos a hacer los próximos tres, cuatro o cinco meses. Entonces si nosotros circunscribimos nuestra actividad a ese período de tiempo, en primer lugar vamos a estar ejerciendo un buen control del estrés. O sea, ustedes saben que nosotros no podemos modificar los factores que nos alteran, las cosas que vienen desde afuera o inclusive el enemigo interno, no lo podemos cambiar. Pero sí podemos, razonablemente, cambiar nuestra actitud frente a esas situaciones. Y esto es lo más importante.
En este año que se inicia tienes una tarea muy importante: conocerte a ti mismo, autodefinirte, reconocer tus fortalezas y tus debilidades. Es reconocer justamente estas últimas para dedicarte a trabajar en ellas y transformarlas en nuevas fortalezas. ¿Sabes una cosa? Son las únicas herramientas que tienes para defenderte en la vida. No hay otras. Porque todo lo demás son ayudas transitorias. El ser humano tiene que tener en sí mismo a su mejor amigo. Tiene que tener en su mente a su gran aliada. Tiene que tener en esas ideas y en esos proyectos, el trazado del camino que va a seguir para poder lograr su destino y para poder lograr sus metas.
A lo largo del año, seguramente, van a haber muchos obstáculos, se van a interponer muchas dificultades. Esto lo hemos vivido todos y lo seguimos viviendo. Pero ninguno de esos obstáculos y ninguna de esas interrupciones que nosotros podemos sufrir en el tránsito para lograr nuestros objetivos pueden ser una excusa para abandonar ese esfuerzo que tú te has propuesto hacer para este año.
Por eso el valor que tiene el comienzo de un año nuevo es renovar la apuesta a la vida, renovar la apuesta al tesoro más grande que tiene el ser humano que es su propia vida.
Dr. Walter Dresel
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