Levante la mano quien haya tenido que convivir cerca de una persona agresiva o hiriente. Hace poco, alguien me platicó una dinámica terrible: decía que cuando su superior atormentaba o le gritaba a otros, lo que más disfrutaba era ver cómo la gente se agachaba y desviaba la mirada; se alimentaba de ver cómo la otra persona se hacía más débil. Por el contrario, respetaba más a quienes se le enfrentaban con seguridad y no se tomaban como algo personal sus comentarios hirientes o abusivos.
Personalmente, prefiero los entornos donde la civilidad y el respeto sean la norma. ¿Pero qué vas a hacer cuando te toca convivir o trabajar con alguien así? Tratar a las personas con respeto y darles siempre su lugar no debería ser opcional, y el maltrato nunca tiene justificación. Ante una situación así, tienes dos opciones: huir o aprender a lidiar con ello.
Tus metas no dependen de las carencias de los demás
Aquí la verdadera cuestión es: ¿vas a permitir que tus metas y tu paz mental se vean empañadas porque decidiste huir de este tipo de personas? No deberías consentir, ni por un momento, que los defectos o las frustraciones de otros obstaculicen lo que te has propuesto lograr en la vida. Tu carácter y tu fuerza interior se forman y se forjan justamente por la forma en que decides enfrentarte a estos desafíos.
A veces, el entorno nos exige resultados y parece no haber tiempo para detenerse a evaluar si un comentario fuerte nos hizo sentir mal. Pero esto no significa que debas darle la razón a quien tiene malos modos o te trata con agresividad; se trata de aprender a no tomarte nada de forma personal.
El arte de proteger tu energía
Cuando dejas de tomarte el comportamiento ajeno como un ataque directo hacia ti, le quitas a la otra persona el poder de afectarte. Si te ven segura, firme y manteniendo la calma, el "juego" de la agresión se desarma por completo.
Acepta el reto de usar estas experiencias difíciles como un espejo de lo que tú no quieres ser y como un gimnasio para tu inteligencia emocional. Haz a un lado lo que no te deja nada bueno, protege tu energía y decide quedarte únicamente con lo que te traiga aprendizaje, crecimiento y éxito en cada área de tu vida.
Y tú, ¿cómo proteges tu paz mental ante una persona agresiva?
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