En los dos últimos seminarios que impartí, uno de “Construye Relaciones Exitosas” y otro de “Vestir Exitosamente en lo Profesional y Lenguaje no Verbal en los Negocios”, salió a relucir el tema de con quién hay que proyectar una impecable imagen profesional. En ambos casos, los participantes venían de diferentes departamentos; no todos estaban en ventas.
Cuando sé que es un grupo de ventas, siempre hablo de cómo fortalecer relaciones con clientes o por qué es importante vestir exitosamente para reflejar credibilidad con ellos. En esta ocasión, dada la diversidad de áreas, no lo hice así. En una de las sesiones, uno de los participantes me comentó que el tema de fortalecer relaciones no solo debía mencionarlo con personas dentro de la compañía, sino con clientes externos.
Por supuesto que tiene razón; simplemente recalqué cómo hay personas dentro de la compañía que también son tus clientes. A ellos les tienes que vender tus proyectos y de ellos dependes para cumplir tus funciones, por lo que es igual de importante fortalecer esas relaciones. Adicionalmente, tus jefes son tus clientes si lo que quieres es lograr que acepten tus iniciativas, o si buscas vender tu trabajo para que te promuevan o te aumenten el sueldo. Las personas externas con las que tienes que negociar, como tus proveedores, también son tus clientes: sin ellos, no puedes terminar tu trabajo.
En todo momento, todos somos clientes de alguien. Ya sea a través de una venta monetaria, o porque necesitas vender un proyecto o una idea dentro de tu empresa. Al final, siempre necesitamos de otras personas para llevar a cabo nuestro trabajo.
Si la gente de ventas no logra que haya ingresos a través de clientes externos, las otras áreas no tienen recursos para operar. Pero ventas también necesita de administración y contabilidad; sin ellos, no hay facturación, contratos ni números que reportar.
Si no tratamos bien al colega de otro departamento, quizá tarde más en entregar el contrato firmado y eso entorpezca el servicio al cliente final. Si el área de finanzas no autoriza a tiempo el pago a un proveedor, todo el proceso se frena.
De igual forma, si nuestra presentación personal deja mucho que desear dentro del trabajo, nuestros líderes pueden percibir falta de responsabilidad, o nuestros compañeros dudar de confiar en nosotros para trabajar en equipo. Los juicios que nos formamos a través de la apariencia y de cómo nos comunicamos pueden deteriorar nuestra imagen y debilitar la relación.
Todos necesitamos de otros para lograr nuestros objetivos: el líder necesita de su equipo para dar resultados, y las áreas necesitan colaborar entre sí para entregar una solución impecable. Todos somos clientes de todos. Cuidar nuestra apariencia y comunicarnos asertivamente es el primer paso para construir relaciones positivas y duraderas.
¿Tú cómo construyes y fortaleces las relaciones con tus clientes internos en tu trabajo?
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