Quiero lanzarles las preguntas a las miles amigas de Retos Femeninos ¿qué hacen las parejas que tienen éxito?, ¿cuál es el secreto de las parejas que no solo duran sino se sienten felices y bien acompañadas?
Tengo la fortuna de haber tenido una pareja de padres que no obstante lidiaban con problemas y diferencias, duraron casi 60 años juntos, con una relación muy amorosa, generosa y cercana.
En mi caso llegar a tener una pareja perdurable y feliz es un anhelo no concretado. Por ello quizá no sea la persona más adecuada para hablar de esto. Soy solo una mujer que observa, investiga un poco, saca conjeturas y capitaliza sus errores. Lo primero que he visto es que hoy en día es más complicado tener una pareja de esas que permanecen agarraditas de la mano en la vejez. En estos tiempos es todo un logro.
Salta la paradoja: hoy hay más información, tendemos a evolucionar en muchos aspectos de la vida, estamos más conectados digitalmente, las mujeres están teniendo otras actividades que traen riqueza a las parejas y familias, y sin embargo, hay más divorcios.
En nuestro vecino del norte de cada dos parejas que se casan, actualmente, una acaba en divorcio. En México vamos para allá que volamos, por lo pronto de 2010 a 2015 la tasa de decremento de los matrimonios llegó al 20% y la tasa de crecimiento de los divorcios ha subido 75% según cifras de INEGI, a pesar de que se ha retrasado la edad para casarse y con ello uno imagina que los jóvenes la piensan más para dar el paso. Hace 20 años el promedio de edad para contraer matrimonio en las mujeres era de 15 años, ahora es de 20 y para hombres el promedio era de 17 hace 20 años ahora es de 23.
Y es una pena, porque creo yo que la pareja debe ser el referente más sólido de nuestra sociedad. Es la que le da más florecimiento y estabilidad a las familias. Si no hay núcleos familiares integrados es más probable que haya menos cohesión social. De hecho creo que la armonía conyugal es el mejor regalo que le podemos ofrecer a nuestros hijos porque -de entrada- les satisfacemos muchas necesidades emocionales y psicológicas, de seguridad, de pertenencia, de estabilidad, etcétera.
¿Por qué hay tanto truene en las parejas? Hay explicaciones desde todos los órdenes del conocimiento y la conducta humana. Enumero las que me parecen más significativas.
1. Inestabilidad: vivir de prisa, presiones por alcanzar más, el estrés, peleas, amenazas, discordia, presiones por el dinero, sociedad de consumo. En una palabra: existencia provisional, vivir para el momento y luego “ya veremos”. No se tiene una visión de futuro, un proyecto sólido de vida en pareja.
2. Poco conocimiento del otro, vivimos en una época en que hay gran diversidad de opciones para elegir. Sin embargo no se elige bien. Y si a la pareja no la conocemos no la aceptamos.
3. Los roles en la pareja no están muy claros y no se hablan, los varones por lo general quieren seguir con la “mujer de su casa”, en ocasiones al servicio del varón, pero por otro admiran a las mujeres luchonas y productivas. La mujer sale a ganarse la vida, la mayor parte de las veces por necesidad, y se queja por lo general de la falta de solidaridad y de reciprocidad de su pareja en las labores domésticas. Se cae en una lucha de poder pavorosa, se establece la relación dominación-rendición, apatía en la cotidianeidad . Y vienen todas las chuladas que desvitalizan a las parejas, la falta comunicación, de entusiasmo, de pasión. Y parece que la idea del compromiso, la entrega e incondicionalidad no está en el radar de muchas parejas. Veo un sinfín de parejas descomprometidas y apáticas.
4. Poco conocimiento de nosotros mismos, esta es en mi opinión la principal razón que genera separación: estamos buscando que el otro nos satisfaga una necesidad que arrastramos muchas veces desde la infancia, que nos resuelva la vida, que se haga incluso responsable de nosotros, con todo lo que implica, nuestros sueños, anhelos, expectativas. La verdad es que hay algo en las personas que -como esas carencias- es intransferible, que nosotros tenemos que resolver y esa es la premisa más importante para evitar la disolución del vínculo.
Parece que cuando las parejas están convencidas del NO, del “ya ¿pa qué?”, sumidas en la desesperación de un callejón sin salida, el libro de Marcela Bracho nos dice cómo resurgir con nuevos bríos y con el regalo del autoconocimiento que nos da abrirnos a la posibilidad de decir SÍ a la pareja.
¿Cómo deben adaptarse las parejas para sobrevivir? ¿Hay realmente un interés de las parejas para vivir mejor? ¿Cómo incrementar la capacidad de amar?, ¿se puede? ¿Cómo fortalecer el proyecto de pareja? ¿Es posible reavivar el amor? ¿Dejar el egoísmo?, ¿es posible relacionarse desde un plano más sano?
Una buena pareja comienza con una buena elección pero es todavía más importante seguir eligiendo ser una buena pareja para el otro cuando el tiempo pasa. Decir SÍ A LA PAREJA, muchas veces “no gracias a…” sino “a pesar de…”. DECIR SÍ, aceptando al otro con amor, eso hace a las parejas felices. Estoy convencida que las mejores parejas no son las muy iguales, las muy compatibles, sino las que aceptan con amor sus diferencias.
Las soluciones no llegan solas, hay que trabajar en las buenas razones para conservar y acrecentar el bienestar en pareja, sacarle el mejor partido a la relación. No es un mérito enamorarse sino aprender a amar.
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