8 DE MARZO: COMPRENDER PARA TRANSFORMAR

31093343893?profile=RESIZE_710xEl Día Internacional de la Mujer no es una fecha para felicitar; es una fecha para reflexionar. Su origen se remonta a las luchas obreras de inicios del siglo XX y quedó formalmente reconocido por la ONU en 1975 como un día para visibilizar las desigualdades que aún persisten.

Conmemorarlo implica entender que la igualdad no es un discurso, es una tarea pendiente. Significa reconocer que, aunque hemos avanzado, millones de mujeres en el mundo siguen enfrentando brechas salariales, violencia, menor acceso a espacios de decisión y obstáculos estructurales que limitan su desarrollo. No se trata de una causa aislada: es un asunto de justicia, de desarrollo económico y de futuro para nuestras sociedades.

Unirnos este día no es un gesto simbólico; es un acto de conciencia colectiva. Cuando las mujeres nos unimos, compartimos experiencias, generamos redes, impulsamos oportunidades y fortalecemos liderazgos. Y cuando los hombres se suman desde el respeto y la corresponsabilidad, la transformación se acelera.

Conmemorar es recordar de dónde venimos, pero también asumir hacia dónde vamos. El 8 de marzo debe impulsarnos a actuar el resto del año: en nuestras decisiones, en nuestras empresas, en nuestras familias y en nuestras políticas públicas.

Les comparto datos actualizados y relevantes en salud, liderazgo y tecnología, basados en informes de la ONU, el Foro Económico Mundial (WEF), McKinsey y otras fuentes internacionales:

Hoy, según el último informe del Foro Económico Mundial, el mundo ha cerrado apenas el 68.8 % de la brecha de género.

A este ritmo, necesitaremos más de 120 años para lograr la igualdad total. Es decir, no la veremos ni nuestras hijas… ni nuestras nietas.

En salud, las mujeres representan cerca del 67 % de la fuerza laboral sanitaria a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la SaludSin embargo, menos del 25 % ocupa puestos de liderazgo en el sector. Somos mayoría cuidando… pero minoría decidiendo.

En el ámbito corporativo, el estudio Women in the Workplace de McKinsey & Company revela que, aunque las mujeres somos casi la mitad de la fuerza laboral, solo alrededor del 29 % llega a posiciones de alta dirección (C-Suite).

Y por cada 100 hombres promovidos a gerente, solo 93 mujeres lo logran. Esa pequeña diferencia, acumulada año tras año, se convierte en una gran brecha en la cima.

En tecnología, el desafío es aún mayor. De acuerdo con datos respaldados por ONU Mujeres, las mujeres representan apenas cerca del 30 % en áreas STEM a nivel global.

Y en inteligencia artificial, el porcentaje es todavía menor. En un mundo donde el futuro se escribe en código, las mujeres no pueden quedarse fuera.

Y aquí está lo más importante: Cerrar estas brechas no es solo un tema de justicia social. Es un tema de desarrollo económico, de competitividad y de paz social.

Diversos análisis del Foro Económico Mundial y de McKinsey & Company coinciden en algo: Si aceleramos la participación femenina en liderazgo, tecnología y economía, el crecimiento global se multiplica.

La igualdad no es un favor para las mujeres. Es una estrategia inteligente para el progreso de los países.

Y la pregunta no es si debemos cerrar la brecha. La pregunta es: ¿qué estamos haciendo hoy para no tardarnos otros 120 años?”

Porque la igualdad no es una concesión. Es un derecho. Y construirla es una responsabilidad compartida.

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