LAS INCREIBLES VENTAJAS Y CONSECUENCIAS DE SER TU MEJOR FAN

31297000473?profile=RESIZE_710x¿Por qué me dedico a lo que me dedico, es decir, a ayudar a la gente a descubrir quién es y, sobre todo, atreverse a serlo?

Hace años comprendí que, sin identidad, sin saber quienes somos, sin atrevernos a mostrar nuestro verdadero rostro al mundo, la vida, nuestra existencia, no merecerá la pena. Podremos ganar mucho dinero, triunfar, cosechar premios y algún que otro OSCAR del sector en el que trabajemos, pero, no servirá de nada. Todo lo que tiene que ver con el plano material, se queda aquí, Lo único que trasciende es lo que mora en nuestro corazón.

Se supone que venimos a la Tierra a experimentar la vida humana con todo lo que ello conlleva y significa. A juzgar por lo que aparece en los libros de Historia, la mayoría sólo se dedica a crear caos, miseria y malestar a su alrededor. Sólo una minoría es lo suficientemente osado, visionario, audaz o temerario para dedicarse a sembrar el bien y se afana en contribuir a que el mundo mejore y progrese en todos los sentidos. Un mundo sin hambre, sin dolor, sin miedo, sin rencor, sin odio, sin abusos… sería lo ideal. No es imposible, bastaría con empezar por uno mismo. Cada uno tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos. Ergo, ¿cómo me voy a llevar bien con mis semejantes si a mí me amargo la existencia, si no creo en mí, si odio a mis padres, si culpo a todo el mundo de lo que me acontece? Imposible, ya te lo digo yo.

Nos han incrustado, en el inconsciente colectivo, un montón de creencias que, en verdad, son falsas, pero que a base de reiterarlas se han convertido en verdad universal. Las almas no somos ni hombres ni mujeres, somos seres espirituales encarnados en uno de los dos trajes terrícolas. Cada uno de ellos tiene una serie de programas, digámoslo así, específicos y propios del cual carece el otro, pero son pocos y están relacionados con la concepción de otro ‘traje terrícola’, o sea, de un ser humano, del milagro de la vida. Por lo demás, sentimos y padecemos igual. Tenemos un corazón emocional y una serie de capacidades (otra cosa es que se usen y cómo), comunes. Cada cual decide cómo aborda su ‘curso’, es decir, su existencia humana. Hay quien procura facilitarse la vida y disfrutar de los días que pasa aquí, bendice la oportunidad de haber podido encarnar y se siente bienaventurado. Ojalá esta fuera la actitud escogida por la mayoría, mejor nos iría a la Humanidad como conjunto.
Entre los cobardes, los miedicas, los acomplejados, los dubitativos y los ‘me-da-todo-igual’ y los espabilados, caraduras, sin vergüenzas, trileros, corruptos, charlatanes y demás alimañas humanas, anda la Humanidad en busca de su sentido.

Los portadores de Luz suelen ser aguerridos guerreros, gestores emocionales experimentados y a prueba de desánimo. Son conscientes de que vinieron a contribuir a abrirle los ojos a otros, tarea nada grata, por cierto, ni pedida, ni agradecida en muchas ocasiones. ¿Dejan por eso de lado su misión? ¿Abjuran de su destino? Ni hablar. Son almas muy evolucionadas las que aceptan el reto de encarnar con el propósito de llevar luz donde sólo hay olvido y oscuridad. No buscan la fama ni el aplauso general por eso, los ‘cantos de sirena’ ni los oyen. Son inmunes a la tentación de prostituir su dignidad por fama, dinero, aplausos. No les gusta destacar, prefieren permanecer en la sombra, sin destacar puesto que, lo que de verdad importa, es la misión no ellos.

No es de extrañar la confusión que se crea entre muchas personas de buena voluntad cuando de diferenciar el falso gurú/gurusa del auténtico ser de luz, se trata. Lo más habitual es creer que el falso es el auténtico. ¿Cómo puede ser esto? Los falsos son facilones, presentan las cosas de forma edulcorada (la miel atrae a las moscas), y se prestan, esto es la variable decisiva, a ser rescatadores de almas en pena. Aprovechan la tendencia generalizada de los incautos e inmaduros emocionales para ofrecerles ‘derechos’ sin ‘obligaciones’. Nada le gusta más al que adolece de inteligencia emocional que la ausencia de ‘obligaciones y responsabilidades’. Por eso, cuando, el falso gurú, se presenta ofreciendo ‘te rescato de todos tus males’, les falta tiempo para convertirse en sus devotos seguidores. No se fijan en la incongruencia, en la falta de autenticidad, en la máscara que disimula su incoherencia. De hacerlo, tendrían que dejarle e irse a buscar a otro que les ‘salvase de sí mismos’. Los falsos gurús lo saben y sacan partido de esta ‘debilidad’. Los que prefieren a los ‘falsos gurús’, cuando se encuentran con un verdadero portador de la luz, suelen tacharle, irónicamente, de falso.

¿Cómo puede suceder esto?

Es una forma de manifestar el rechazo que se les genera al comprobar que no quieren asumir responsabilidad alguna sobre su persona. El auténtico es un ‘espejo’, el famoso ‘espejito, espejito’ de los cuentos de hadas. Ese espejo que no miente y sí refleja o ‘dice’ la verdad de quien uno es. Al verse en el espejo, en lugar, de aprovechar esa circunstancia para asumir las riendas de su vida, optan por romper el espejo que les ha puesto frente a frente con su realidad espiritual y humana.

Y, así, han ido pasando los siglos. La evolución psicoemocional de la gente es bastante indetectable. En cambio, el progreso tecnológico, es asombroso.

Sólo es posible evolucionar si cada uno asume la responsabilidad sobre sí mismo.

Adiós creencias infames y limitantes, adiós.

La mujer no es menos que un hombre, no es inferior ni de segunda clase. Sencillamente, es diferente en algunos aspectos biológicos y físicos. Todo lo demás es igual. Tan inteligente o genio puede ser una mujer como un hombre. Los roles los crearon los humanos, no los dioses. Ergo, ¿por qué ese empeño en que la mujer tenga que asumir el complejo de inferioridad?

Las creencias determinan nuestra realidad. Así pensamos, así creemos que somos.

Si nos creemos un ‘fracaso’, así lo mostraremos: la profecía auto cumplida.

Es más, el no querer destacar, sobresalir, mostrar que se es ‘diferente’, no beneficia a nadie y destroza, por lo general, al que se obliga a sí mismo a ‘esconderse’.

No osar mostrar va minando poco a poco la confianza en una misma. De tanto ‘no mostrar, no enseñar’, se acaba concluyendo que una no merece la pena, no vale nada porque nada tiene que ofrecer. El poder de las creencias, ya lo dije anteriormente. Así pensamos, en ello nos convertimos. Y, aquello en lo que nos hemos convertido (aunque sea temporalmente al igual que corregible y enmendable), es el producto resultante de todas las creencias que decidimos albergar en nuestra mente u ordenador central. Afortunadamente, las creencias pueden cambiarse, modificarse, sustituirse, erradicarse, desdecirse y regenerarse. Ergo, cuidado con lo que se piensa que viene a ser lo mismo que decirse a una misma: ‘cuidado con lo que le das de comer a tu mente’. La mente asume como cierto todo lo que le damos para archivar. No filtra. Sencillamente, cree a pies juntillas en su ‘boss’. Eso, en sí mismo, es fantástico puesto que, si se da por válidas creencias nefastas, asimismo, dará por buenas creencias liberadoras, espectaculares, geniales.

Puestas a creer, creamos que somos geniales, irrepetibles, originales, únicas, especiales. Toda mujer, todo ser humano hombre o mujer, tiene ‘algo especial’, independientemente de que los demás se lo reconozcan o no. En verdad, sólo necesitamos el reconocimiento de una persona: nosotros mismos.

De elaborar creencias que nos dan alas, fortalecen la autoestima y aligeran el peso de las responsabilidades contraídas, nuestra existencia en la Tierra se aligeraría y disfrutaríamos más del estar vivos, asumiendo que todo es un milagro y que hemos sido bendecidos. No hace falta ser rico para ser feliz y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Hay quien, si se me permite la expresión, ‘con una de pipas’, es más feliz que una perdiz. Mientras que, otras personas, a pesar de poseer mucha riqueza material, se sienten vacíos. Obviamente, están vacíos de sí mismos.

Si quieres ser una REINA (llevar las riendas emocionales de tu vida y vivir acorde al lema ‘soy lo mejor que me ha pasado’), empieza por practicar el ‘COMO SI’ (acting as if). Diseña creencias de Reina. Adopta actitudes y comportamientos de una Reina. Elabora planes propios de una Reina. Relaciónate con la gente como una Reina… Sé una Reina en todo lo que hagas, pienses, elabores, digas, sueñes…

Obviamente, deberás dejar fuera de ti, de tu mente, de tu vida todo lo que NO marida con una Reina, ya sean personas, actitudes, creencias, comportamientos, trabajos, hábitos.

Recuerda, actuar como sí.

Sólo tenemos una vida, cada vez, para vivirla. No deberíamos desperdiciarla en vanidades, banalidades, estupideces, gente vana y vacía…

Es más, ‘carpe diem’ debería ir tatuado en la corona.

No somos nuestro traje humano. Somos seres espirituales viviendo una vida humana.

No tengas celos de nadie. Cada cual elige como vivir su vida y el contenido de esta. Usa tus energías en moldear tu vida a tu manera, en disfrutarla, en mejorarla. Asimismo, tampoco tengas rencor. Yo lo llamo ‘NO tener a nadie en tu cabeza que no paga alquiler’. El rencor sólo te amargará la vida y no te resolverá nada. En vez de ‘enrencorarte’, revisa en que situaciones no has puesto los límites o no te has permitido mostrarle al mundo tu rostro. Te irá mejor.

Me gusta sentir las alas ligeras.

A partir de ahora, relaciónate sólo con aquellos que le hablen a tu alma a ser posible, o como poco que te respeten. Por consiguiente, empieza por hablarle tu a tu alma. Sólo lo igual atrae a lo igual.

Sal al mundo y asómbralo con tu singularidad auténtica.

(c) Rosetta Forner 29.10.26

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