Hace poco, en una de mis juntas para ofrecer mis seminarios a una compañía nacional muy sólida, surgió una duda interesante. Al evaluar lo que yo ofrecía, se preguntaban si sus líderes no sabrían ya esta información. Para ellos era vital no hacer perder el tiempo de las personas con datos que ya conocen o que son innecesarios. El aburrimiento ante un tema es un pésimo motivador.
Eso nos puso a pensar y llegamos a la conclusión de que nunca dejamos de formarnos. Seguir leyendo, seguir estudiando y acercarte a gente con más experiencia es lo que te hace mejor persona y, por supuesto, un mejor profesional.
El peligro de la pasividad
¿Cuántas personas caemos en una zona de confort y, aún siendo exitosos, entramos en una pasividad para hacer las cosas? Tal vez asumimos que si estamos dando resultados es suficiente por el momento. Pero siempre nos puede ir mejor.
Imagina una calle empedrada… ¿cuánto tardas en cruzarla ya sea en coche o a pie? ¿Qué pasa si alguien se adelanta, la hace lisa y le pone concreto? El viaje se hace más fluido, más rápido y en menos tiempo. ¿No quieres eso en tu vida profesional?
Vicios ocultos y nuevas perspectivas
Todos debemos estar abiertos a aprender cosas nuevas. A veces pongo el ejemplo del que juega golf: ya sabe jugar y lo ha hecho por años. Un día decide tomar una clase y resulta que estaba tirando chueco y no se había dado cuenta. Existen vicios ocultos que no siempre notamos que estamos aplicando.
Incluso de las generaciones más jóvenes podemos aprender técnicas más actualizadas. Estar abierto a refrescar mis conocimientos me permite sobresalir en el ámbito profesional. Tal vez estés consciente de que hay otros caminos, pero por costumbre no has ido a buscarlos.
Piensa objetivamente: tú, ¿estás en tu zona de confort?
Comentarios