¿CÓMO NO ECHAR A PERDER TU PRIMERA IMPRESIÓN?

31302008267?profile=RESIZE_710xMe llamó la atención porque su explicación, con una gran falta de consideración hacia mi persona al no conocerme bien ni yo a él, me estaba expresando que lo único que importaba era él y su beneficio, no el mío.

En su mensaje expresó que no le interesaba en lo absoluto intentar trasladarse por mi zona y no se detuvo a pensar que por ahí era por donde yo circulaba habitualmente. Cuando le informé que esos eran mis rumbos ya que ahí estaba mi oficina, se disculpó diciendo que no era un tema de pedantería, sino simplemente de evitar perder tiempo en el tráfico. Otra vez, me dio a entender que el tiempo que él perdía en el coche era importante; el mío, no.

Lo pensé varias veces antes de contestar y decidí darle otra oportunidad. Finalmente, los correos electrónicos o mensajes no siempre expresan con exactitud lo que uno quiere decir, aunque deberíamos tener la capacidad de hacerlo correctamente. Acordamos vernos la siguiente semana en un punto intermedio.

Llegó el día de la reunión y, dado que yo venía de otra cita previa, llegué unos 20 minutos antes y decidí esperar en el lugar a que diera la hora. Saco mi teléfono y me encuentro con un mensaje de él avisando que no iba a llegar y pidiendo disculpas. Un mensaje del cual jamás confirmó si me había llegado o no a tiempo.

La primera impresión desde un principio no fue la mejor; al segundo intento, fue peor. Cuando vas a cancelar una cita, tienes que cerciorarte de que la otra persona está debidamente enterada, en lugar de mandar un simple texto que no sabes si fue leído. En ese momento perdí tiempo valioso que pude haber empleado en otros pendientes. Su último mensaje decía:

“Fue repentino, no suelo cancelar. Créeme. Pensé que 2 horas antes era un tiempo razonable. Aun así, te reitero mi pena. Si puedo, te llamo más tarde, no sabes qué día tuve.”

Si mandas un mensaje así, solo estás hablando de ti y no de la otra persona. Solo estás comentando que tu día fue difícil y que el otro debe entenderlo, sin importar lo que signifique para su agenda. Es una falta de consideración no darte cuenta de que solo estás pensando en lo que a ti te concierne.

La verdad es que decidí no volver a intentar reunirme con esta persona. Si así trataba el inicio de un contacto profesional, ¿cómo iba a ser el resto de la relación de trabajo? La informalidad desde el primer contacto y la poca seriedad con la cita pactada me dejaron claro cuál era su forma de operar.

Quizá parezca un juicio severo, pero es una realidad: ¿cuántos proyectos, alianzas o ventas se caen porque la primera impresión deja un mal sabor de boca?

Mi sugerencia es que siempre te asegures de que, si cancelas, sea por una causa de fuerza mayor. Comprueba que la otra persona esté enterada y ten la cortesía de hacer una llamada para disculparte personalmente. Mandar solo un texto suele ser señal de no querer dar la cara y resulta sumamente impersonal.

Cuando te comuniques con otros, recuerda que no se trata de ti; se trata del impacto en la otra persona. En cualquier relación o negociación debe existir beneficio mutuo, pero para generar empatía y confianza genuina, debes mostrar consideración por el tiempo y las necesidades del otro.

¿Alguna vez te han cancelado una cita importante por un simple mensaje a última hora? ¿Cómo afectó eso tu percepción de esa persona?

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