SI NO TE GUSTA EL ‘RESULTADO’, HAZ ALGO PARA VARIARLO

31277389100?profile=RESIZE_710x“Nadie nos hace nada que no le consintamos”, máxima que aprendí hace años y es de lo más práctica y sensata tenerla en cuenta. Por consiguiente, cuando no te guste el resultado de ‘algo’, en lugar de lamentarte o de quejarte (yo lo llamo practicar el ‘acuseiner y el lamenteiner), mejor revisa cómo contribuiste por acción y/o omisión a ese resultado no deseado.

Además, de analizar las variables y su combinación que dieron lugar a ese resultado NO deseado, estaría bien que tuvieras en cuenta tu forma de pensar. Sí, cómo piensas, qué te dices, qué te cuentas, con qué creencias envuelves tu día a día en general y tus proyectos, en particular.

Si en el trabajo, por ejemplo, han promovido a un puesto superior a alguien que es menos excelente que tú, profesionalmente hablando, es decir, es menos competente o digámoslo a lo rosettiano, no te llega ni a la altura del currículo y, en lugar de reivindicar y/o de largarte en busca de algo más apropiado para ti donde se reconozca tu talento y valía, te quedas ahí como si no te hubieran dado un soplamoco en la dignidad, no te extrañe que te traten con la displicencia con la que te tratan. Si a esto, le añades el refuerzo de ‘no reivindicar’ y si abundar en desmotivarte, no te extrañe que acaben pensado que hicieron bien en promocionar a la otra persona y no a ti, visto tu actitud.

Quien no te valora, no lo hará si te quedas como si nada hubiera sucedido.

¿Qué cuenta de ti esta actitud pasiva?

¿Cómo es que no te sientes ofendida o de hacerlo, no lo muestras o no lo usas para hacer algo productivo?

No te digo que cojas, como se dice en España, ‘el cesto de las chufas’ y te largues dando un portazo sin ninguna oferta a la vista. No. Lo que yo suelo proponer es empezar a buscar una oferta, una empresa donde aprecien y valoren tu perfil profesional, tu know how, tu expertise, tu nivel o nivelazo profesional. Y, cuando hayas logrado encontrarlo, te despides con dignidad de esa empresa que no supo y/o no quiso valorarte.

Y, todo esto sirve igual si se trata de una persona en concreto.

Aguantar, aguantar, aguantar… esperando que la otra parte se dé cuenta de su error, es lo que bauticé hace años como ‘el síndrome de la mujer maltratada’. Nadie, excepto tú, va a resolverte tu problema. Porque, nadie, excepto tú, está incómoda en su posición o situación.

No deberías quedarte donde no te valoran, no te aprecian, no te ven… Porque no lo hacen y nunca lo harán.

Sólo un joyero sabe diferenciar una zirconita de un diamante. Si te crees ‘zirconita’ porque así te lo han hecho creer, cuando en verdad eres un ‘diamante’, te quedarás donde no te aprecian porque no saben ‘verte’. Ergo, no tendrás derecho a lamentarte de tu suerte. Mejor conviértete en ‘joyera’ y aprende a valorar y a darle su sitio al diamante tan maravilloso que eres. Actúa, no te quedes en un rincón de la vida, ahí nadie te verá ni te contratará. Cree en ti como nadie lo hará. Brilla tu singularidad y tu excelencia. El mundo necesita (y debe aprender a diferenciar), gente auténtica no ‘zirconitas que se hacen pasar por diamantes’.

© Rosetta Forner 19/10/26

Libro recomendado: RENDIRSE NO ES UNA OPCIÓN (Amazon).

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

¡Tienes que ser miembro de Retos Femeninos para agregar comentarios!

Join Retos Femeninos