¿Recuerdas cómo era realizar una tarea escolar en tu infancia? Depende mucho de la generación a la que pertenezcas, pero, incluso las madres centennials, aprendieron auxiliadas por un libro de texto, en que subrayaban ideas principales; o por una monografía comprada en la papelería, de la que copiaban el texto y recortaban las imágenes para ilustrarlo o, incluso, por las historias y experiencias de su abuelita. Hoy, un niño puede resolverlo todo en segundos, conversando con la Inteligencia Artificial.
Ya no resulta de gran valor discutir si se debe utilizar o no, la pregunta es: ¿cómo está transformando la IA la manera en que aprende tu hijo?
“Hoy, más que recordar, lo esencial es saber pensar, preguntar y decidir.”
El primer paradigma que las madres hoy deben cambiar, es: “si mi hijo memoriza, entonces está aprendiendo”. Esto ya no es así. Los datos fluyen a una velocidad vertiginosa y la realidad es sumamente cambiante, desde la llegada del siglo XXI, con toda la tecnología, sumada a la forma de entender las relaciones entre los seres humanos, a partir de la globalización. ¿Te sabías algunos números telefónicos importantes en tu infancia?, hoy, eso ya no es necesario; los tienes guardados en tu celular. La memoria ha pasado a un segundo plano. Hoy, más que recordar, lo esencial es saber pensar, preguntar y decidir. Los cuestionamientos deben ser ingeniosos para tener la información, tal como se desea y para los propósitos que se persigan. Estamos en la etapa del “prompting” (generación de instrucciones para la IA)
Otro paradigma por cambiar, es: “si mi hijo necesita información, deberá acudir a muchas fuentes en algún buscador de contenidos”. La realidad es que ahora, los alumnos pueden acceder a esa información y mucho más, aprendiendo a dialogar con la tecnología. Hoy, los niños necesitan aprender a crear conversaciones inteligentes, en las que eche mano de su pensamiento crítico para ahondar en temas que le apasionen.
“Los niños ya no solo buscan información: aprenden a dialogar con la tecnología.”
Un tercer paradigma afirma: “mi hijo debe de aprender lo mismo que el resto de sus compañeros del salón de clase”. Cada estudiante tiene su propio ritmo de avance en el desarrollo de aprendizajes; hoy se reconoce la diversidad de talentos y es bien sabido que la estandarización del aprendizaje, es una utopía; unas cosas se aprenden con mayor facilidad que otras, por ello, hay que apostar por el aprendizaje personalizado, que, entre muchas ventajas, tiene la de evitar la frustración en el alumno y la deserción escolar.
El reto actual es dar la bienvenida a la IA como una forma, no sólo de obtener respuestas, sino de transformar los procesos mentales de aprendizaje.
¿Cómo pueden entonces las madres, apoyar a sus hijos en el empleo de la IA con fines educativos? Aquí hay algunas sugerencias:
- Explora con tu hijo la construcción de instrucciones y preguntas, que conduzcan a explicaciones por parte de la IA, que aparezcan en un lenguaje adecuado a su edad.
- Dedica un tiempo a demostrarle a tu niño que la IA puede resolverle dudas escolares, sin la necesidad de que el profesor esté presente.
- Invita al pequeño a reconocer las bondades de la IA para el trabajo colaborativo, por ejemplo, que le dé ideas para iniciar un cuento, al que tu hijo le genere el “nudo” de la historia y que la IA le aporte el cierre, para que él genere entonces un cierre alternativo; es decir, que se convierta en un estímulo de la creatividad y en un apoyo para su aprendizaje autónomo.
- Establece límites en cuanto a la información que se le solicita a la IA; permite que el niño se apoye en ella para ideas para sus proyectos, no para que se lo construya al 100%; que le aporte correcciones a su redacción, no que le haga el escrito desde cero; que le solicite respuestas, siempre y cuando las confronte con sus ideas, para llegar a conclusiones.
- Existen múltiples herramientas de inteligencia artificial, ¡úsalas!: algunas ayudan a resumir información, otras a crear presentaciones o incluso producir videos. Lo importante no es conocerlas todas, sino aprender a utilizarlas con sentido educativo. Por ejemplo, algunas permiten generar ideas, otras organizar información o crear presentaciones.
- Considera a la IA como una aliada, especialmente si tu hijo es neurodivergente. Existen incluso herramientas específicas —como lectores de texto, organizadores de tareas o apoyos visuales— que pueden marcar una gran diferencia en su aprendizaje. No se trata de evitar la inteligencia artificial, sino de formar niños capaces de pensar en un mundo lleno de respuestas.
“La inteligencia artificial puede dar respuestas, pero el aprendizaje sigue dependiendo de saber pensar.”
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