Ya no quiero dormir,
en mi ser mujer me encuentro con otras mujeres quienes al igual que yo estamos despertando de un largo sueño de siglos.
Este despertar duele en algunas ocasiones. Pienso en la hechicera que llevaron a la hoguera por atreverse a preguntar, a saber, a curar. Pienso en las mujeres decapitadas por la cultura, aquéllas que viven sin clítoris y sin voz. En la Adelita desconocida quien acompañó a su hombre, ella, sólo vive en alguna canción. En las abuelas de otros tiempos quienes no se conformaron con sólo tejer y estar en casa. En las mujeres de las cavernas quienes cuidaban el fuego y alimentaban con sus historias a quienes estaban cerca de ellas. Pienso en lo que hemos ganado y perdido como género. En que no debería ser una lucha, sino un encuentro entre dos energías: la masculina y la femenina en una danza amorosa para permitir que emerja un nuevo ser, con capacidad de escucha y de lucha, de cuidado y de arrojo.
Ya no quiero volver a dormir. El precio es alto. Sería enterrar sin gloria a hechiceras y abuelas. Romper el tejido que por siglos se ha constituido para pronunciar en voz alta: Soy mujer. Soy la que abre nuevos caminos para futuras generaciones. Soy la que piensa y siente. La que no se permite una transgresión más a su integridad. Lucho por igualdad en los trabajos, porque el hogar no sea únicamente mi responsabilidad, sino algo compartido. Para que aquéllas mujeres que se han aislado sin voz, puedan escuchar dentro de sí el murmullo de ellas mismas exigiendo un tono y una palabra. Seamos una voz unida que clama por un mundo mejor y una vida plena.
No, ya no quiero dormir.
Comentarios
HOLA BLANCA:
MUY PADRE TU REFLEXION..... YO TAMPOCO YA NO QUIERO DORMIR.
GRACIAS