Durante tres siglos el reparto de tierras en la Nueva España se dio casi exclusivamente entre los peninsulares que se avecindaron por estas latitudes. Surgieron así las haciendas de la época virreinal, inmensa herencia cultural en Latinoamérica, muchas veces transformadas en hoteles con verdadero encanto.
Las leyendas en torno a las haciendas mexicanas son muy diversas, por ejemplo la leyenda del fantasma vestido de charro en la hacienda La Corcovada, en el municipio de Villa Hidalgo, estado de San Luís Potosí, México, forma parte del libro “Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas”, del cronista mexicano Homero Adame.
Casas de fantasmas
Y es que la magia y el misterio de sus ancestros rodean estos hermosos edificios de siglos pasados, ubicados en medio de campos verdes alejados de las grandes urbes.
Las haciendas en Latinoamérica representaban un símbolo de estatus social a partir de un rancho de grandes dimensiones donde se producía alimentos, generalmente para autoabastecerse. Datan de la época colonial y abundan en el Cono Sur y en casi todo el continente americano.
En México surgieron en el siglo XVI, cuando la Corona española le cedió a Hernán Cortés el título de Marqués del Valle de Oaxaca.
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