Los valores no existen… no podemos ver una bolsa con justicia o libertad.
Existen conductas que expresan valores y la preocupación por los valores. Vivimos una crisis de humanidad o de valores.
Un valor nos hace crecer como personas… nos hace más humanos.
Existen tres dimensiones:
a=) La dimensión física: en donde encontramos conductas que expresan valores.
b=) La dimensión psicológica: en donde encontramos el conocimiento y lo afectivo… que promueven nuestras experiencias.
c=) La dimensión existencial: que tiene que ver con lo espiritual, identificando a los valores que nos distinguen como seres humanos, siendo algunos el amor, la libertad entre otros, y que son conductas que nos favorecen como seres humanos.
Los valores no son conductas… es aquello en donde enraiza o nace la conducta. La vida es un valor… lo que parece contradictorio, en el fondo es un valor o la expresión del valor. Las personas hacen algo diferente, que se conoce como conductas, como las conductas diferentes de los adolescentes…
Los educadores como los padres, maestros, encargados de alguna labor con personas a su responsabilidad, tanto de niños, de jóvenes y adultos, son guías en los valores.
Es necesario atender los siguientes puntos:
1=) Congruencia:
Al decir la verdad, ser honestos. Es un unir la cabeza (lo que pienso), el corazón (lo que siento) y la conducta (lo que expreso) con lo que valoro.
2=) Disciplina:
Es una herramienta en formación de valores, normas que marcan los límites de acciones, tanto conductas favorables como desfavorables.
Es un excelente auxiliar, son normas con características las conductas. Al ser respetuoso, se expresa al escuchar sin interrumpir y a la vez se encuentra enraizada en un valor.
Las normas expresan valores para el cuidado de la vida y tienen que ser puestas en la conducta que expreso, esto es: cuando se le pide a una persona que hable en voz baja, pero no se le ha enseñado a hacerlo.
En las conductas observables, necesitamos saber qué es lo que se espera y las consecuencias.
Lo que nos ayuda a adaptarnos es saber las consecuencias de nuestros actos, yo decido y sé a qué atenerme… esto es, las normas con consecuencias.
Muchas veces se presenta el castigo al nivel de coraje (desfavorable) y no de consecuencias que pueden presentarse (favorable).
Es importante educar y tener claridad de las consecuencias, esto nos permite la libertad de elegir… así es como somos conscientes de nuestras decisiones.
Es necesario considerar que quienes funjan como autoridades realicen normas o lleven a cabo las ya establecidas… así como las autoridades en casa (los papas) hacen normas junto con los hijos, y es importante respetarlas llevándolas a cabo… es indispensable el diálogo entre padres cuando hay dificultades, en el momento de establecer normas y saber que las consecuencias varían de acuerdo a la edad de los hijos.
En una investigación de formación ética o pensamientos éticos realizada por Colver, nos hace referencia a tres niveles o estadíos:
1=) Hasta los 8 años de edad, es un nivel o periodo pre-convencional en donde se hacen las cosas por medio del premio o castigo, siendo la forma como aprende sobre su comportamiento.
2=) El siguiente, es en donde los niños siguen las reglas por lo que está bien, correspondencia entre partes… para llegar a un dar y recibir.
3=) El individualismo, corresponde de los 10 a los 11 años, llamada la pre-adolescencia, que consiste en ser un buen amigo(a) o compañero(a), buena onda, hijos, etc. Considerar que cuando parece que más le vale, es cuando más le importa, ya que está forjando su identidad… podemos encontrar que es cuando quiere quedar bien socialmente, ser aceptado, sentirse miembros de la comunidad social y lograr su permanencia familiar.
Este estadío, es en donde quiere hacer sus actividades… aprender a atender a los demás, antes, por no perder el orden social, se ven las consecuencias que puedan surgir.
Como punto final, mencionamos que los principios éticos se afirman y se realizan.
Se empieza por cosas pequeñas y no es la cantidad, es el hecho de tomar algo sin pedirlo; siendo conocido lo anterior como: honestidad y deshonestidad.
Es necesario optar por un valor y empezar con conductas elementales o pequeñas y con las normas adecuadas.
La puntualidad es una conducta que incluye el valor al respeto.
Cuando no se cumple una regla o norma es importante dialogar, para saber por qué no se está cumpliendo.
Existe un valor detrás de la conducta de cada persona, puede ser valioso, pero no adecuado para el enchufe al valor… esto es, no dar el pez pescado, sino enseñar a pescar… no se forma con un sermón, sino con el diálogo momento a momento.
Todo lo que nos rodea nos lleva o invita a vivir antivalores… en la actualidad y no es lo que quiero o lo que se me antoja.
Las normas nos llevan a diálogos que expresan conductas con valores, mismas conductas que promueven expresar valores, esto nos ayuda a promover, alentar y reconocer el formarnos los unos a los otros, porque todos vamos caminando juntos.
Las personas con autoridad saben lo que están enseñando, animan, motivan a su gente y hacen cumplir las consecuencias que conllevan.
El arte de ser pareja, mediante el diálogo, donde llegan a un acuerdo que los construye para descubrir y revalorar la riqueza en sus diferencias y llegar a realizar las negociaciones que sean necesarias.
Con el diálogo se pueden detectar necesidades, es importante confiar en la educación que dan los padres a los hijos, cuando los hijos necesiten a los padres, es importante ayudarlos.
También, existen circunstancias en que las normas pueden no cumplirse, y no hay que hacer de la excepción una regla, es necesario reconocer el que en ocasiones se presenta la flexibilidad a la norma.
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