El ser humano como un todo, un solo cuerpo, una sola alma y un solo espíritu que al final del tiempo se difuminarán y se perderán…siempre…siempre siendo uno. Hablar de actitudes, personalidad, y valores; es hablar de cuerpo, alma y espíritu. Como persona es un todo, un ser indivisible, único e irrepetible. Motivo por el cual no se puede tratar por separado. La condición humana toma forma desde el momento de la concepción. A partir de ahí se empieza a formar, desarrollar, crecer como un ser que ocupará un lugar, un tiempo y un espacio.
El término temperamento es refiere al componente fisiológico, genético, heredado, y de los rasgos afectivo-dinámicos. Por el otro lado tenemos el término carácter que se refiere a los rasgos afectivo-dinámicos del comportamiento que ha sido adoptado por el hombre. En otras palabras es construcción progresiva bajo la influencia de lo heredado, las experiencias y el medio. Ambos partes forman la personalidad del individuo.
De la personalidad derivan las relaciones humanas, citaré a mi padre diciéndome: “No hay buenas o malas relaciones, las relaciones se construyen”, hoy a mis 28 años de vida empiezo a comprender el mensaje. Cuantos descalabros me hubiera yo evitado si hubiera comprendido con anterioridad el fin de sus palabras. Solo si yo hubiera estado consciente de ello. Pero que es la consciencia?
Otro tema para abordar sería la consciencia humana, que es, para que nos sirve, cual es su objetivo, cuál es su razón de ser? Todas y cada una de estas interrogantes revolotean por mi mente una y otra vez. El estudio de la consciencia ha sido abordado desde múltiples puntos de vista como lo es la psicología, la sociología, la filosofía, la neurociencia, y de más. Se define a la consciencia como la mente objetiva de la persona que le permite ordenar, analizar, discernir toda la información que recibe el psiquismo procedente de los estímulos exteriores e interiores de la mente elaborados en el cerebro. Así lo describe el diccionario de parapsicología. Entonces la cosciencia va de la mano de los antecedentes, conocimientos, experiencias y contextos de las personas.
Seres, personas, individuos, uno. Si somos uno por lógica somos diferentes al dos, en este caso a otra persona. Que compartamos el mismo espacio y el mismo tiempo con los demás, eso no significa que debamos comportarnos de la misma manera, ni mucho menos a estar a expensas del comportamiento de los demás. Claro está que por naturaleza el ser humano se siente identificado con otro ser humano en el que encuentra afinidades y llega a hacer alianzas y formar un grupo. De la conducta de este grupo es de donde se originan las razas, las culturas, los estereotipos y las filosofías de vida.
Filosofías de vida, normas de conducta, leyes, órdenes, prohibiciones, derechos y obligaciones son posturas que el ser humano ha adoptado por propias, que ha concebido en su mente, que las ha puesto como acciones y que dan como resultado actitudes. Se conoce que uno puede optar por tener una actitud positiva o negativa. Creo que ambas como extremos que son tienen sus pros y sus contras, sus ventajas y sus desventajas. Rayar en la “positividad” puede muchas veces caer en lo soberbio, orgulloso, arrogante, y exceso de seguridad que tarde o temprano en un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar, cuando una persona sumamente positiva se ve inmerso en ambiente donde todo está en su contra y lamentablemente en esa ocasión si le fue mal, puede ser un golpe muy fuerte para su autoestima. Por otra parte ser demasiada “negatividad” solo es sinónimo de mala suerte, mala fortuna, mala pata, de actitud pues. Depresión, fatiga, traumas, malos humores, desdenes y demás. Afirman los estudiosos que ambas actitudes se desarrollan en el seno familiar, en transcurso del desarrollo y crecimiento como persona, en el roce con el medio al que están expuestos.
Resumiendo, la persona es única, y su comportamiento individual y organizacional va a estar en manos de lo que recibió (herencia y experiencia) del carácter que se haya forjado en el transcurso de su vida, del medio en el que creció, de sus decisiones que tomó para formar su personalidad. Como tal, entonces debemos considerar que si yo soy única e irrepetible, mi compañero de trabajo, mi vecino, mi amigo, etc, también lo es. Practicar la consciencia nos dará la pauta para poder tratar a los demás en justa medida. No como nos hayan enseñado, sino como debiera ser por el simple hecho de ser diferente y único.
Enfocándolo a nuestra vida diaria, no solo trabajamos con producción, masas, fierros, máquinas. Sino también trabajamos, y compartiremos un tiempo y un espacio con seres humanos. Lograr ver con objetividad y no con nuestra propia lupa a los demás, garantizará el éxito o el fracaso de las relaciones humanas. En este camino no hay bueno ni malo, solo construcción y resultado.
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