"Miro por la ventana, está nublado. Es muy de mañana para que la lluvia caiga. Una nube negra parece un hongo gigante a lo alto. Saldré a la calle sin sombrilla y me mojaré. Quiero que mis sentimientos se encojan hasta desaparecer". Fragmento novela "La mujer que imagina" de Blanca Hefferan.
Cierto. ¿Cuántas veces hemos sentido que es mejor quedarnos en casa, no salir, no pensar, no sentir? ¿Te suena familiar sentirte o haberte sentido así alguna vez? A mí sí me parece familiar, por ello lo escribo. Esta mañana platiqué con mi hermana Roy, quien tienes 3 hijos discapacitados. Son tres hombres a quien hay que rasurar, vestir, ayudar a alimentarse, asearlos, cuidarlos como si aún fueran niños. A veces me pregunto ¿no le gustaría salir y encogerse con la lluvia? Pero, la escucho y me conmueve inmensamente. Está inmersa en lo que la vida le ofrece para disfrutar: un atardecer, una madrugada, una copa de vino, una cámara fotográfica, muchas fotos, de muchos lados. Sólo le faltaría retratar su gran entusiasmo y su gran corazón para disfrutar. ¿Qué la hace ser así tan valiente? ¿Qué me hace a mí desfallecerme con menos? No lo sé. Será parte del misterio de cómo vivimos. Pero, aquí hay algo que se nota: su actitud. Sí, una actitud de ver para adelante, de no detenerse, de no tener tiempo para quedarse atrapada en ella misma. Esto, créanme que lo estoy practicando. Tal vez no viene a mí en forma natural, pero aún así, voy aprendiendo que no podemos detenernos. Que la vida sigue y nosotros con la vida.
Así que esta tarde de lluvia, no saldré a mojarme. No quiero desaparecer. Quiero estar presente para mañana que comience otro día.
Comentarios
adversidades que se le presentan, y que esa decisiòn la renueva constantemente. Su fortaleza
es admirable y muy probablemente si quisiera retratar su gran entusiasmo y su gran corazòn,
no cabrìan en ninguna fotografìa.