Me encontré con un hombre que sin decirme nada me enseño mucho... Un hombre con una condición en su rostro por un problema vascular que lo hacía lucir lejos de la forma que todos catalogamos como apariencia aceptable... Paso a mi lado y no puedo negar que reaccione con asombro, realmente no soy una persona de prejuicios, Pero aparte de su cara diferente al común, lo que me impacto es que sentí que este hombre pudo intuir mi necesidad de aprender algo de El, de aportarme algo que se quedara en mi corazón; en un abrir y cerrar de ojos y teniendo en cuenta que cuando nos cruzamos íbamos en direcciones opuestas, este hombre estaba frente a mi con una cartelera y solicitando ayuda, allí supe que esta era una lección que me enviaba Dios que no me podía perder... Me le acerque y lo que encontré fue una mirada dulce y cálida, le di mi colaboración y recibí su regalo...después quede meditando en las grandes oportunidades que tenemos cuando por obligación o por sabiduría nos desprendemos de ese mundo estrechó en el que nos hemos acostumbrado a vivir. Cuando nos liberamos de toda carga emocional y cadena mental, automáticamente se desprende ese velo que distorsiona el colorido real de la vida y nos la deja ver como es, simple, sencilla, multiforme, multicolor, diversa, abundante, natural, hermosa!!! inmediatamente nacen también preguntas como cual es mi rol en esta obra de arte, estoy yo preocupada como aquel hombre de las necesidades de mi prójimo? O voy por el mundo preocupada sólo por mi vida, mis cosas, mis trivialidades? Allí entendí que aquel hombre muy al contrario de lo que cualquiera pudiera pensar, si esta viviendo su propósito de vida, el esta tocando corazones y llevando un mensaje de aceptación, Fe, esperanza, motivación, valor, coraje y ganas de vivir... Su regalo era una nota que decía entre otras muchas frases esta: "La fealdad es como la hierba, la belleza como la flor, secase la una y marchitase la otra...en esencia la misma cosa". Quiero compartirla para que cada uno le demos nuestra propia aplicación. Debemos mirarnos todos los días más en el espejo del alma, no contando las arrugas ni las Canas, ni que tan esbeltos estamos, sino más bien contando las obras que hemos hecho que han impactado una vida, la influencia que estamos haciendo no sólo entre los que nos conocen sino con todo el que se cruce en nuestro camino... Debemos dejar la indiferencia y empezar a hacer la diferencia en todos los lugares donde debamos estar, así un día cuando partamos independientemente de como nos veamos, seguramente si podremos decir que valió la pena vivir, no porque lo que nos llevamos, sino por lo que dejamos aquí!
Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –
Comentarios