No hay peor enemiga de una mujer que ella misma”, reza la frase que tantas veces hemos escuchado. Y algo de cierto hay en eso. Las mujeres somos implacables, durísimas, con nosotras mismas. La exigencia es altísima a la hora de juzgarnos. Lo es al evaluarnos laboralmente, tal vez menos al considerarnos como madres o esposas, pero definitivamente es superlativa cuando estamos frente al espejo. Tu peor enemiga eres tú misma Tu peor enemiga eres tú misma “En mis últimos 7 años trabajando como makeup artist he aprendido vulnerables e inseguras? ¿Se puede fortalecer la autoestima de las niñas para evitar estos efectos negativos? ¿Y si construimos modelos más reales de belleza? ¿Y si aprendemos a resaltar nuestros puntos fuertes en vez de a ocultar los que menos nos gustan? Les dejo para pensar un estudio realizado por la compañía de belleza Dove a finales del año pasado: un 77% de las mujeres siente vergüenza frente a una cámara, y un 65% de ellas dice que tener una foto suya subida a Internet les preocupa más que estar hablando en público (47%), ir a una primera cita (44%) o tener una entrevista de trabajo (41%). ¿Por qué crees que las mujeres somos tan duras al juzgarnos?
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