Tu lenguaje crea tu realidad. Eso indican las investigaciones. Somos lo que creemos. Mientras más pensamos en algo, más nos sugestionamos y actuamos en esa dirección y nuestros pensamientos se convierten en una profecía auto cumplida.
Si dices, “no puedo”, no vas a poder.
“No soy lo suficientemente… bonita/inteligente/ preparada (pon tus palabras)” no lo vas a ser.
Si dices "soy una gorda", vas a ser una gorda.
“No podemos comunicarnos”, no se van a poder comunicar.
Los sentimientos que genera ese tipo de lenguaje son muy poderosos, imagina qué resultados tendrán en ti si te lo repites una y otra vez. No tardarás mucho en convencerte de que no puedes, no eres, no tienes… y se va a convertir en tu realidad.
Pero piensa, si el lenguaje es tan poderoso, ¿qué pasaría si con nuestro lenguaje pudiéramos crear una realidad más positiva, que nos empodere y que nos haga felices? Hay estudios científicos que comprueban que nuestros pensamientos pueden liberar habilidades que superan nuestras habilidades normales. Esto quiere decir entonces, que la gente puede hacer cosas que en realidad no debería poder hacer, simplemente porque cree que puede.
Tres consejos para que tu poder del lenguaje te ayude a crear resultados positivos:
1. Nunca te permitas pensamientos negativos que te roben la esperanza, la fe en ti misma, el deseo de lograr cosas, la pasión para perseguir tus sueños. Utiliza el poder de las afirmaciones positivas, “Sí, puedo, es fácil, lo voy a hacer”, “Tengo miedo pero soy valiente y puedo hacerlo”. Busca tus propias afirmaciones para cada reto de tu vida. Usa palabras positivas para crear tu identidad. "Soy fuerte", "soy perseverante", "soy creativa". "Soy una tonta" no te va a ayudar en nada, "soy inteligente" abre la puerta a tu potencial.
2. Adopta la palabra “todavía”. No tengo la preparación suficiente “todavía”. No he encontrado al hombre ideal para mí “todavía”. No tengo el trabajo que me gustaría tener “todavía”. "No ha mejorado la comunicación con mi pareja "todavía". ¿Ves cómo le cambia totalmente el sentido a la oración? Abre la puerta de las posibilidades en vez de descartarlas.
3. Reemplaza “tengo que”, “debo”, “necesito”, por “quiero”. Cuando “quieres” algo, cambias el enfoque de tus pensamientos, en vez de “tengo que prepararme más”, di “quiero prepararme más”, entonces ya no es una obligación, es un deseo. En vez de “necesito buscar otro trabajo”, di “quiero buscar otro trabajo”, se convierte en una oportunidad en vez de en una necesidad. En vez de "tengo que acompañar a mi esposo", di "quiero acompañar a mi esposo". Deja de ser una obligación para ser un gusto.
¿Ves qué poderoso puede ser el poder de las palabras?
Comentarios