Tú, Señor, eres el Dios de la vida.
Mi vida renace en ti.
La luz de tu resurrección
expulsa de mi interior
toda la oscuridad del mal.
La fe, la esperanza, el amor, estas tres cosas, pero la mayor de ellas el amor. El amor que Tú eres, Dios de mi vida, pasión por tus criaturas. Pasión por mí. Que nunca me falte la certeza de que Tú, con todo y pese a todo, estás conmigo.
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