TODO VA A ESTAR BIEN

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Yo insisto: esas escaleras ya las había soñado…

Esa mañana del 4 de enero, aún en vacaciones de invierno, la corazonada era tan fuerte que me levanto de la cama de un solo golpe, del más intenso de los impulsos: Hoy será un día difícil pero definitorio, definitivo… lo sé ahora, lo supe esa tarde.

Y le llamé y le dije que ahora si nos veríamos para comer, le dije que era el momento exacto. Sabía que ella tenía las palabras necesarias, el mejor predicado de mi realidad.

Dos meses antes habíamos coincidido en una conferencia de Creer, Crear  y Croar; ella dice que me vio ese día, que fue la primera en acercarse al final de la charla; estoy cierto que le ofrecí una sincera sonrisa y un pausado agradecimiento; ahí comenzó la lista de propósitos, de promesas, de miradas en el horizonte: cuando estés en el Valparaíso, yo estaré en primera fila.

Un mes antes, justo en medio de una crisis recurrente en el último mes de los años recientes, leí con un brinco en el corazón el título de un mensaje de correo electrónico; una sentencia que resaltaba en la bandeja de entrada: Hola Croador…

Ella atendió su propio impulso, uno de sus extraordinarios suspiros convertidos en acción; sus palabras requerían de conexión, son sus ideas, con las mías, con la vida misma; al final del texto se apreciaba su número telefónico, ocho dígitos que ahora habitan en mi memoria.

La charla se atendió de inmediato, dialogamos por horas; conocí en principio una historia de vida que ahora me es familiar, los personajes me fueron presentados en su totalidad, los libretos para cada uno de ellos los he conocido con el paso del tiempo, la puesta en escena ha sido cosa de todos los días; las interacciones, los protagonistas, los antagonistas, los incidentales, los fundamentales.

Surgió la frase bilateral que le da un título propicio a nuestra obra maestra: todo va a estar bien.

Esa tarde de enero, ella me recibió en esas escaleras, ahí estaba: detenida en un barandal que da soporte y estructura, que marca caminos y destinos, que acompaña las escarpadas y los descensos.

Su sonrisa amplia, su mirada y su brillo inconfundible; el color de su piel que ilumina desde entonces mis escenarios y mis días; su voz, su voz, su voz… ¡wow, si viniste!

Conocí entonces su oficina, su espacio, la materialización de su sueño, el sitio que incluye y excluye significados atípicos pero que ha sido matizado con verdades atemporales pero exactas.

Ahí comenzó el reconocimiento cotidiano, los efectos diarios de la naturaleza particular de cada uno; la forma se volvió fondo y el fondo contexto, desde esa coincidencia en ese plano terrenal, nuestras energías han multiplicado halos de luz y obscuridad.

Yo sé que esas escaleras, ya las había soñado.

 

JNMH

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Comentarios

  • ...Y las escaleras nos acercan al cielo, a la luz...al elevarnos al a amor y acercarnos a Dios...

    UN ABRAZO SINCERO...ES HERMOSO!!!!!!!!!

  • me encantó

  • QUE BELLO, ME TRASPORTO A UN ESCENARIO DE AMOR.

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