Las sopas frías son una opción rica, saludable y fácil de preparar, ideales para todos los solteros que tienen un ritmo de vida agitado y que se preocupan por la cantidad de calorías que consumen. 
“El éxito indiscutible de las sopas frías radica en lo popular de sus ingredientes, en la simplicidad y el sabio equilibrio de sus recetas”, explica Abraham García, chef del restaurante “Viridiana” de Madrid, España, y autor de cuatro libros publicados sobre gastronomía, entre ellos “Cien recetas para quitarse el sombrero”.
“Usualmente, las sopas frías están hechas a base de vegetales, por lo que hidratan y son muy recomendables. Al llevar verduras, contienen buenas cantidades de carotenos y pueden incorporar grandes dosis de ácido fólico”, comenta el doctor Jesús Román Martínez, de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Gran variedad de sopas frías
El rey de todas las sopas frías es, sin duda alguna, el gazpacho. Considerado un invento culinario de Andalucía, sur de España, hoy en día este platillo se come en cualquier parte del mundo y es permanente objeto de un sinfín de experimentos gastronómicos. Su ingrediente principal es el tomate y está elaborado con hortalizas.
Cualquiera que sea el modo de preparar el gazpacho, existen puntos básicos que hay que tener en cuenta siempre para que este plato no pierda su valor alimenticio. Antes que nada, es imprescindible que los tomates estén en sazón y cuanto más maduros, mejor. Importantísimo que el aceite de oliva sea del año, fresco y fragante. También es fundamental el vinagre de Jerez.
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