Ha amanecido un nuevo día, lleno de mucha Paz
y Tranquilidad.
Mi cuerpo pide consentimientos.
Viajes, a una isla
llena de encantos.
Que derrame sobre mi, caricias divinas.
Entro en ese lugar,
lleno de lindos paisajes y coloridos tropicales.
Cerca, escucho el trinar de pajaritos.
Se acercan a mi,
dándome la cálida bienvenida.
La mañana fresca,
me invita a consentirme como merezco,
lejos del ajetreado mundo y del estrés.
Entro en una apacible habitación,
inundada de pétalos de rosas;
la acompañan ,unas velas de diversos colores
que da un ambiente
de paz y armonía.
Tomo un respiro y me sumerjo en la tina
con olores de sándalos
y de rosas.
Permanezco allí ,como una niña,jugando con mis pies
y oliendo el dulce fresco de jazmín que brota
por mi piel.
Tomo y juego con mis manos
un puñado de pétalos de rosas
exhalo, sus profundos olores.
Escucho muy cerca, una melodía de relajación,
y siento la paz interna
que necesita mi corazón y mi alma.
Al salir del baño,
me espera un masaje corporal,
que va desde mi cabeza
a los pies.
Dura exactamente una hora.
En otra habitación me espera
una manicurista, que consentirá
mis manos y pies,
como si se tratase de una Princesa de cuento de hadas .
Finalizado el consentimiento anterior,
Vuelvo de nuevo a la primera habitación,
donde percibo una cálida Paz.
Me acuesto sobre la cama y coloco mi cabeza
sobre la almohada con suave olor a rosas.
Ya en completo relax
Quedo en sueño profundo.
Despierto y me doy cuenta que
Solo fue un hermoso sueño,
Del cual no quisiera despertar.


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