¿Cuántas veces hemos escuchado la frase que dice: las mujeres pueden hacer dos (o varias) cosas al mismo tiempo?
Estoy convencida de que esto no es cierto y de que, además, ésta idea nos ha complicado la vida y ha dado rienda suelta a toda clase de abusos.
Algunos ejemplos los vivo cada día. Siendo ginecóloga, es común que las personas se atrevan a hablarme cuando estoy escribiendo y dan por hecho que responderé; cuando en realidad ni siquiera he escuchado la pregunta completa. Tratar de escribir una receta mientras hablo me resulta imposible.
En casa, mientras la madre sirve la comida, resuelve asuntos con la tarea del hijo mayor, atiende a los perros y vigila la lavadora; eso es un abuso. En estas condiciones a nadie le sorprende que termine el día agotada y malhumorada.
Y ni qué decir de conducir haciendo malabares con el maquillaje, las uñas y el móvil. Y suele suceder que las personas que me encuentran leyendo asumen, sin razón alguna, que puedo ser interrumpida sin piedad.
¡No señores! No soy "multi task", no quiero hacer todo al mismo tiempo, cada cosa merece su atención y su tiempo. Exijo se respeten mis tiempos y mis actividades. Si estoy haciendo ejercicio, no me interrumpan; quiero sentarme a comer en paz y, por encima de todo, quiero escucharte sin tener que atender nada más.
Por cierto, en el lugar del copiloto debe ir una persona mayor de 12 años, los menores de edad van en los asiento de atrás...y los celulares en la cajuela.
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