Navidad, “nutricionalmente hablando”, no tiene porque significar excesos y “resacas”. Podemos disfrutar de los placeres de la mesa y de la buena compañía sin sufrir sus “efectos secundarios”.
Algunos consejos:
- Elegir menús más ligeros: Un buen menú no tiene por qué estar reñido con la salud. Se pueden preparar unos aperitivos limitando las grasas y las salsas (mejor gambas a la plancha que frituras).
Como primer plato elegir una crema de verduras o una lombarda con frutos secos
El segundo puede ser un pescado a la sal o una carne al horno con guarnición de verduras. ..
En el postre no pueden faltar los dulces navideños pero con moderación y mejor si podemos elegir los artesanales en vez de los preparados industrialmente.
- Beber mucha agua (como debemos hacer habitualmente) para facilitar la digestión.
- Compensar los “excesos” haciendo la siguiente comida más ligera.
- Beber alcohol con moderación. Preferiblemente vino tinto rico en antioxidantes
- Hacer ejercicio (siempre de acuerdo a nuestro entrenamiento) para estar bien física y psicológicamente y además nos ayudará a “quemar” algunas calorías.
¡¡¡Feliz Navidad y Prospero año nuevo!!!
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