Cuando nos sentimos faltos de atención, cariño, amor, etc., regularmente culpamos o manifestamos que el desamor, desdén, apatía, desgano o descortesía, viene de la otra parte, nunca de nosotros.
Recordemos que nos espejeamos a cada momento a cada instante, lo que damos es lo que recibimos.
En esta época tan demandante tanto de atenciones personales como de tiempo es fácil caer en el error de afirmar que no se recibe lo que se merece, que nos menosprecian tal o cual actitud, servicio o atención que prodigamos.
Lo que no hay que perder de vista es el hecho que nada viene por sí solo, todo lo impulsamos, nosotros mismos le damos la fuerza o energía para que esto suceda, por tanto hay que revisar bien lo que se da, la forma e incluso la intención.
Nos asustamos de la inseguridad, de la violencia, de las reacciones coléricas, pero cuantas veces somos propiciadores de ellas, analicemos y verán si no.
Demos con amor, empatía, serenidad, congruencia, para que el Universo en sus distintas manifestaciones nos dé en la proporción que merezcamos.
Un abrazo a todas las amigas de Retos Femeninos.
Patricia Alvarado.
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