A lo largo de varios meses, y para ser precisa en julio del año pasado, dio inicio el más interesante, arduo, fuerte y difícil viaje interno de mi vida.
Hace un año por decisión propia, me di a la tarea de celebrar por todo lo alto, el primer aniversario de mis cincuenta gloriosos años en esta tierra. Junté a casi todos los corazones que de alguna u otra forma decidieron compartir el camino a lo largo de cinco intensas décadas de trayecto por este mundo. Aparecieron los viejos y tan conocidos, los nuevos y tan inesperados llenos de sorpresas. Páginas todas ricas en historias y unas nuevas en donde he tenido la oportunidad de pintar con mis colores cada momento vivido y de dejarlos mezclarse con todos esos nuevos matices que llegaron a inspirar y a enriquecer mi alma. Todos ellos llegaron con regalos
Sin embargo, el regalo más grande, y lo digo así porque todo esto ha sido el mayor de los presentes, fue iniciar el viaje más sanador y enriquecedor que he tenido, porque me llevó a ser consciente de quien soy, de lo que soy y lo que quiero, y de manera impresionante a ver como van culminando realmente todos y cada uno de los anhelos más profundos que he tenido a lo largo de este intenso y superlativo viaje que decidí tener por vida.
En los últimos meses mi ser se empezó a sentir muy muy frágil, cabe mencionar que creí ser una mujer fuerte y con un don de contención para otros que me parecía indestructible, Allí, en ese momento cuando yo ya no me pude contener, dio inicio el tránsito que me llevó a las emociones más pobres de mi ser: el miedo, la soledad, la angustia, el desamor a mi misma y tantos otros. Pude ver fielmente lo cruel, tirana y fantaseosa que había sido conmigo a lo largo de 43 años.
Yo creí que la experiencia más cruda que tuve en mi vida ya había sido liberada de mi ser y no tenía ni la menor idea de la inmensa prisión en la que yo la convertí. ¡Mi gran inconciencia!
Vendí mi alma al precio de mis más pobres necesidades y generé un mundo fantástico en el que yo viví historias extraordinarias en las que siempre salía triunfante de la victimización que viví por el abuso sexual que experimenté a los 8 años y de tantos otros que permití.
Además me di el lujo de creer que la grasa y los kilos que generé mágicamente en meses, 52 para ser exacta, me iban a proteger contra cualquier daño exterior, sin darme cuenta de que el daño interno era inmensamente mayor a eso.
Podría decir que las circunstancias me llevaron a eso, y la verdad ya no se a ciencia cierta si eso fue lo que pasó o yo tomé una decisión inconsciente de hacer de eso un refugio en donde, a lo largo de los años, fueron creciendo varias cosas maravillosas y otras tan patéticas que hicieron que yo perdiera mucho del contacto con la realidad.
Soy artista, creo, y generé un mundo mío, una enorme burbuja en la que armaba mis propios sets y personajes. Escribía mis maravillosas e inigualables historias, dignas de exitosísimos guiones cinematográficos sin duda, y en todas ellas yo era la heroína
Una de mis más queridas amigas un día me dijo que yo decoraba las cosa, a lo que yo respondí indignadísima que estos rasgos esquizoides de mi personalidad, se debían a que yo era ARTISTA, y vaya que si lo soy… generé un mundo irreal, surreal en donde me hundí en colores que se volvieron sucios, pardos, sin brillo alguno.
Y allí de a poco y de a mucho me fui perdiendo, dejando mi esencia y convirtiéndome en algo que no soy y que nunca fui, un embrión oscuro y atormentado.
Benditos ángeles terrenales que me llegaron y que de a goteo, porque era lenta para procesar, me fueron iluminando el camino para que yo decidiera hacer algo y cambiar.
Y así, despacito y de a poquito me fui dando cuenta de lo que había hecho conmigo y sólo yo tengo idea de lo doloroso, solitario, helado y oscuro del mundo que me construí creyendo que era de color.
Mis ojos dejaron de ser lupas para otros y se convirtieron en grandes espejos en los que pude ver que todo lo que yo creí bello, estaba marchito ya. Que todo lo que había sido el aparente motor de mi vida estaba roto, perdido, muerto… y yo deambulaba frustrada, insatisfecha, pero eso si con mucho amor por los demás, según yo.
Bendita idea que me salvó la vida porque tuve que trabajar intensamente, superlativamente en ir afinando primero mi mente para sobrevivir, luego mi alma para aprender, y lo más difícil… mi cuerpo que había sido vulnerado a todos sus niveles.
Podría contarles los detalles, pero con lo rollera que soy, necesitaría más de un libro. El punto es que después de haber tenido que dejar mi vieja piel completa tirada por allí, mi carne viva me hizo sentir todo el frío y por fin me agarre de mi alma, me cubrí con mis propios brazos, me sostuve en mis propias piernas y caminé con mis propios pies. Decidí desnudarme por completo y verme!!!!!
Y así, superlativa como soy, me enfrenté a mi misma, a mis miserias y oquedades, y decidí dedicarme cada instante de la vida a crear realidades, para crecer en mi y en otros, para compartir las enormes capacidades que me fueron otorgadas con quien así lo deseé y mostrarle mis limitaciones sin vergüenza.
Decidí hacer de mi camino lo que yo deseo desde lo más profundo de mi ser y a hacer con eso algo tan fructífero y tan vasto que pueda tocar a los más corazones que se pueda.
Decidí romper con todos mis apegos, con mi adicción a la comida, con mi inmensurable necesidad de ser amada y con el imperioso deseo de reconocimiento que le hacía falta a mi ego.
Decidí dedicarme el resto de la vida a ser feliz, plena, congruente, coherente y lógica para con mis principios y mi propia forma de ser y de hacer.
Decidí dedicarme el resto de la vida a amarme y amar todo lo que me rodea y a todos los que por elección están conmigo; y tomo todo el poder de este amor, para hacer de ello lo mas grande, lo más luminoso, lo más fuerte y lo más agradecido que exista en mi interior y en el exterior que vivo..
Hoy estoy aprendiendo a respetar, a hablar, a pedir, a negociar, a compartir, a ceder y a conceder, y a tantas, tantas otras cosas como a recibir..
Decidí hacer la mayor de las apuestas por mí, voy con mi resto por la grandeza, la luz y la inmensa belleza que me regaló el universo y abro mis brazos a recibirlo todo.
Valga este escrito como, desde toda mi humildad, me entrego a la vida, a la verdad, al amor, a la felicidad y a la plenitud que merezco porque me corresponde hacerlo así.
Valga este escrito como prueba del perdón que me brindo por el daño que me hice y que provoqué en otros, y por hacerme libre de la prisión enorme que construí y en donde yo misma me encerré
Valga este escrito como el inicio del cumplimiento de la promesa mi queridísima amiga, en donde quiera que se encuentre tu alma, de hacer algo por mi y por las otras mujeres que al igual que nosotras y de tantas otras maneras fuimos vulneradas y permitimos ser despojadas de nuestra intimidad, de nuestra confianza, de nuestra seguridad y de nuestra esencia.
Valga este escrito como el inicio de la celebración de mis 52 años porque mi María Eugenia regresó a su hogar… porque ese soy yo y esa… ésta SOY YO!
A todas y cada una de las extraordinariamente maravillosos mujeres que se han cruzado en mi vida, mi mas profundo agradecimiento por lo que han dejado y seguirán dejando en mi experiencia de vida. Mi respeto y mi admiración por siempre.
Comentarios
HOLA MARU...QUE BIEN QUE TE ENCONTRASTE CON TIGO MISMA,Y AHORA VES TODO TAN DISTINTO...EN MEDIO DE TODO ESTO TIENES TU RELACION CON DIOS, UNICO INICIADOR QUE TE BRINDA UNA ALTA AUTOESTIMA, POR LO TANTO TE SIENTES DIGNA Y VALORAS TU PROPIA MISION EN LA VIDA..RECIBE UN CALUROSO SALUDO DESDE GUADALAJARA....Y FELICIDADES POR ESTE RENACIMIENTO CON TIGO.......
BRAVO!!!!!
Excelente//
Te entiendo y estoy en ese proceso a mis 41, no es fasil y de vez en cuendo me sigo confundiendo pero el camino esta ahi y voy para alla.
Abrazo con carino.