EL QUE BUSCA LA VERDAD, AUN SIN  SABERLO BUSCA A DIOS

El que busca la verdad, aun sin saberlo busca a Dios. La verdad, la verdad que te hace libre, la verdad que a veces duele, la verdad que nos quita la venda de los ojos y nos despierta del sueño profundo de la inconsciencia. La verdad, la que buscamos a través del conocimiento, de las preguntas que parecen no tener respuesta, la verdad que descubres en la más profundo de tu esencia cuando descubres quién eres y, sobre todo, lo que puedes, lo que debes ser. Buscar la verdad, una interrogación al Universo, ¿quién soy, de dónde vengo, hacia dónde vamos? Y en cada respuesta encuentras magia que te sorprende, maravillas que rebasan a la razón. Y es entonces cuando la ciencia hace un puente hasta el infinito para tocar el corazón de Dios. Alguien grande, Albert Einstein, decía la ciencia sin religión, está coja; la religión sin ciencia, está ciega. Hacer un vínculo entre estos, que parecen polos opuestos, es encontrar el camino de la verdad, aquella que nos hace libres, aquella que rebasa la razón; pero como la razón necesita explicaciones, quiero decirte algo que, también alguien muy grande postuló, Emanuel Kant, otra gran filósofo abocado a la belleza de la razón decía: cuando el alma busca explicaciones del alma misma, de Dios de la muerte, de la vida la razón no tiene explicación, y es que entramos a un terreno diferente, a una dimensión infinita para descubrir que tú eres criatura amadísima de Dios, más grande que todos tus problemas más, digno que cualquier humillación o caída. Descubrir la verdad de tu esencia es descubrir tu grandeza infinita y un cúmulo, sin parangón, de potencialidad y posibilidades. Buscar la verdad es buscar no sólo explicación o razón, sino la esencia, la esencia misma de tu existencia que rebasa toda comprensión. Eres criatura amadísima de Dios, hecha a su imagen y semejanza, tienes la oportunidad de elegir lo que quieres vivir, de construir tus sueños, de elevarte hasta el corazón infinito del Padre con un simple y sencillo perdón, tienes la capacidad de ver en tu imaginación de vivir y teñir tu mundo de colores. Con los colores del espíritu, cada uno con sus dones, con sus virtudes. Recuerda que la esencia de Dios es luz, luz eterna y cuando ésta se viste de colores en tu imaginación, estás tomando un poquito de la misma esencia del corazón de Dios. Buscar la verdad, aun sin saberlo, te conduce al Ser Supremo, búscala en respuestas, en conocimiento, en disciplina, en autodescubrimiento, en un perdón. La verdad que te hace libre, la que te permite romper cadenas, candados de inconsciencia y te recuerda que tú eres la criatura más amada, más amada de Dios. Donde estés, donde te encuentres, sin importar distancia, siéntete cobijado por esta luz infinita, por esta verdad que te despierta a la libertad genuina de los hijos amadísimos de Dios.

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Comentarios

  • Dra.que gusto encontrarla en este espacio,yo la escucho por la radio,gracias por compartir sus conocimientos
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