Cuando nos quedamos atrapados en algún problema, frecuentemente resulta que estamos viendo las cosas de la misma manera una y otra vez. De este modo, perdemos nuestra creatividad para resolverlo. Tal vez nos atoremos pensando en cómo lo que nos ocurrió en el pasado nos llevó a este problema o en cómo los sentimientos que estamos teniendo “nos hacen actuar” como lo hacemos; aunque nada de esto nos ayude demasiado a resolverlo. - Una alternativa a esta postura que puede ofrecer más posibilidades es reconocer nuestros sentimientos, aceptar que “están ahí”, y luego decidir si es o no buena idea hacer algo más al respecto. Reconocer nuestro pasado, aceptarlo con sus aspectos dolorosos y alegres, y luego decidir si deseamos o no que determine nuestro futuro.
- Simplemente reconocer y aceptar como válido todo lo que pase dentro de nosotros mismos. En lugar de tratar de deshacerse o juzgarlo; sólo dejarlo que esté ahí. Cualquier fantasía, pensamiento, sentimiento, sensación o percepción que tengamos, sólo aceptarlas como son. No tenemos que gustar de ellas, sólo reconocer que eso es lo que está pasando con nosotros en este momento
- Es necesario saber dónde está uno para poder llegar hasta donde se quiere llegar . Reconocerse a uno mismo, los sentimientos y la propia experiencia, sin juzgarse.
- También es importante reconocer a los demás, sus sentimientos y puntos de vista.
- Muchos problemas de relaciones humanas tienen sus raíces en una postura de competencia: “a ver quién tiene razón”. Las personas nos desgastamos discutiendo y defendiendo nuestros puntos de vista..
- Una manera distinta de abordar estos problemas es distinguiendo entre: verdades privadas y hechos públicos. Una verdad privada, es algo que pasa dentro de ti, lo que tu piensas, cómo interpretas algo, cómo lo vives, lo que tú sientes. Nadie puede saber sobre esto, a menos que tu decidas comunicárselo a los demás de alguna manera. Por lo tanto, resulta inútil discutir si es correcta o incorrecta, ya que es algo subjetivo. Simplemente así la viviste e interpretaste. En el último de los casos, solo podemos cuestionar si te ha sido útil para resolver lo que deseabas.
- Los hechos públicos, en cambio, están basados en observaciones. Lo que tu y otros pueden observar con los sentidos de la vista, gusto, oído, etc. Estos aspectos pueden ser mucho más discutibles. En estos casos, recurrir a las observaciones de otros, escuchar diferentes visiones desde distintos puntos de vista, puede ser muy útil para estimular nuestra flexibilidad y creatividad para resolver nuestros problemas con los demás.
- Reconocer y validar la propia experiencia interna y la de los otros distinguiéndola de los hechos ocurridos, puede ser una manera de abordar constructiva y respetuosamente los conflictos que suelen surgir en las relaciones con los demás.
|
Comentarios