Pese a los acontecimientos que, en el mundo,
son presagio de destrucción y desolación
Aún a sabiendas de que, Tú siempre apareces
sin demasiado ruido y con el cortejo de la humildad.
¡ QUE TE VEA VENIR, SEÑOR !
Porque, a veces siento,
que mis ojos buscan lo efímero
que mis manos acarician el gusto por las cosas
que mis pies, prefieren los caminos fáciles
¡ QUE TE VEA VENIR, SEÑOR !
Porque, muchas veces, estoy dormido
Siento el cansancio de la espera
Me pregunto si, tu venida, ya nunca ocurrirá
Miro al mundo, y me asusto de lo que acontece en él
¡ QUE TE VEA VENIR, SEÑOR !
Necesito un soplo de tu presencia
La esperanza de tu Palabra
La seguridad de tus promesas
La justicia, frente a tanta mediocridad
Tu verdad, ante tanta mentira
Tu nacimiento, ante tanta muerte
¡ QUE TE VEA VENIR, SEÑOR !
Y, sólo así, mi Señor
la angustia se convertirá en paz
la tristeza en alegría
o, el llanto, en gozo por tu venida al mundo.
¡Ven, y sálvanos!
Amén
Javier Leoz (sacerdote).
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