El ejercicio físico aporta innumerables beneficios a nuestro organismo, pero es necesario seguir ciertas recomendaciones para que no nos pase factura. Elegir la equipación adecuada, hidratarse y calentar correctamente son algunos consejos para practicar deporte con seguridad.
“Es un hecho demostrado que la práctica regular de ejercicio físico produce beneficios tanto fisiológicos como psicológicos y psicosociales” afirma Begoña Manuz González, secretaria general de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE).
La especialista señala que, en el terreno de lo fisiológico, el ejercicio previene o reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, regula los lípidos en sangre disminuyendo los triglicéridos y aumentando el colesterol HDL, controla los niveles de glucemia y hace descender el riesgo de diabetes.
Asimismo, moviliza una mayor cantidad de grasa corporal e influye positivamente en el peso. Además, mejora el funcionamiento intestinal y rebaja las probabilidades de padecer ciertos tipos de cáncer como el de colon.
A nivel músculo-esquelético, evita la atrofia muscular y articular. También contribuye a mantener la masa ósea adecuada, con lo que impide o retrasa la aparición de osteoporosis, comenta.
Beneficios psicológicos del ejercicio
“Sus efectos psicológicos son muy variados: mejora la imagen de uno mismo, aumenta el entusiasmo, el optimismo y ayuda a liberar tensiones mediante la disminución de los efectos del estrés, la ansiedad y la depresión”, subraya.
En este sentido, Manuz destaca que practicar ejercicio físico de manera regular “forja el carácter a través de la disciplina y el equilibrio psicológico, a la vez que enriquece las relaciones sociales”.
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