Las nubes de las dudas le quitan luminosidad a mi vida, pero también, al regalarme la lluvia, me vuelven fértil para poder generar más vida.
Este ejemplo me hace entender que la dualidad está siempre presente en mi vida, y que debo conocer mis dos yoes: el de la luz y el de la sombra.
No permito que el miedo a conocer quién soy me limite.
Me observo sin juzgarme para poder cambiar.
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