Ocúpate y no te preocupes!

 

 

Debes ocuparte, no preocuparte

 

En este tema el Señor es bien claro:

“No se inquieten por el día de mañana;

el mañana se inquietará por sí mismo.

A cada día le basta su aflicción” (Mt 6, 34)

 

Y este es precisamente el drama actual

que vive el hombre: tener todo su ser

predispuesto a las preocupaciones.

Y el Señor nos pide que nos ocupemos

de las cosas, no que nos preocupemos.

 

Vivimos gran parte de nuestra existencia

con el pensamiento puesto en lo que creemos

nos va a suceder, de tal manera

que nos imposibilitamos para vivir

plenamente el día de hoy, día que,

por supuesto, tendrá penas

y alegrías, sabores y sinsabores.

 

Pero nuestra preocupación nos dejarán

ver sólo las penas y los sinsabores,

con la certeza que ellos son el preanuncio

de lo malo que seguramente nos va a suceder.

 

Esta actitud no cuenta en absoluto

con la posibilidad de que Dios también

se ocupa de cada uno de nosotros:

“ni un cabello de sus cabezas cae

en tierra sin el consentimiento del Padre

que está en el cielo” (Mt 10, 29-30)

 

Recordemos que nos ha dicho que Él mismo

se encarga de vestir a los lirios del campo

de tal manera que “ni Salomón, en el esplendor

de su gloria, se vistió como uno de ellos”. (Mt 6, 29)

Y de dar su alimento a las aves del cielo,

y que nosotros no somos menos que ellos.

Es por eso que debemos poner todo nuestro

empeño y todo nuestro ser para encontrar

la solución de cada problema, pero en la

certeza que, finalmente, todo depende de Dios.

 

Vivamos en plenitud el día de hoy, dando gracias

a nuestro Padre del cielo, que nos permite

un día más en nuestras vidas.

Seamos conscientes de todo lo que ello significa,

desde el poder abrir nuestros ojos a la luz del nuevo día;

ver y gozar la presencia de nuestros seres queridos,

de nuestros amigos, pero también el poder afrontar

los problemas que nos aguardan cada día,

de los que debemos ocuparnos, pero poniendo

en las manos de nuestro Padre todo aquello

que no podemos solucionar.

 

Vivamos hoy con alegría, vivamos el auténtico gozo

de los hijos de Dios, sabiéndonos amados

por nuestro Padre del Cielo, que conoce perfectamente

lo que necesitamos y lo que es bueno para nuestra

salvación y nos dice:

“No temas hijo querido, Yo estoy contigo”.

 

Miguel A. Osimani

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

¡Tienes que ser miembro de Retos Femeninos para agregar comentarios!

Join Retos Femeninos

Comentarios

This reply was deleted.