NO QUIERO PROMESAS

NO QUIERO PROMESAS

 

No... no quiero promesas

quiero que estemos como estamos

que seamos lo que somos

que no planeemos nada

no hagamos protocolos

ni le pongamos palabras a lo intangible

ni nos llenemos de frases para aturdir el silencio

para llenar los vacíos.

 

Quiero que miremos nuestros miedos

no te mientas, no te engañes,

no finjas una fuerza que te aterra

tú tienes miedo como yo

pero yo me abrazo a él

y lo traigo colgando, andando a mi paso

enganchado entre mi sombra y mi cuerpo

tú, en cambio lo disfrazas

lo ocultas, lo evades, lo aturdes

tratas de romperlo a fuerza de palabras

de besos, de caricias robadas a destiempo

para camuflarlo, para distraerlo,

pero el miedo está ahí, eres parte de  él y él de ti

y es inevitable, ineludible, in...

 

No, no quiero promesas

quiero que nos unamos en un miedo compartido

en una soledad compartida

en un silencio que nos rescate de las palabras

de los argumentos que empequeñecen al amor

con falsos maquillajes, con frases brillantes

con poemas ya escritos, caducados.

 

No, no quiero promesas

quiero inventar otro idioma

llamarnos de otro modo

fluir con nuestra sangre

sin engaños, sin calendarios, sin relojes

fluir como dos ríos paralelos

para llegar al mar y confundirnos

y allá en otros abismos, otras profundidades

en el fondo del fondo bautizarnos de nuevo

inventarnos un código de caricias, miradas, sensaciones.

 

No, no quiero promesas

quiero ir al fondo con ansias de llegar al infierno

bajar, escalar hacia abajo

encontrarnos perdidos en el mismo lamento

llorar nuestras heridas, palpitar a otro ritmo

encontrar nuestras bocas con alientos distintos

gritar nuestros silencios, llorar nuestros dolores

limpiarnos de lo dicho,

atarnos a las redes invisibles de la sal y la arena

convertirnos en ostras y parir nuestras perlas

disecar el idioma

desatarnos las bridas del pasado confuso

rescatar los recuerdos de la niñez perdida

volvernos invisibles para nuestros fantasmas

sacudirnos valientes la armadura de hierro

la carne que nos ata.

 

Quiero… redimir la inocencia

capturar esa esencia que enloquece atrapada

por lo que ahora somos y no somos

por lo que aún quizá podemos ser.

 

Develar los secretos que nos causan vergüenza

reconstruir los sueños con ternura y paciencia

pintar de otro color la madrugada

inventar una hoguera que acalle nuestros fríos

divagar sin cadenas, sin razón, sin suplicios.

 

Te quiero en mis infiernos

con todos tus demonios desatados

te quiero en la locura de todo lo imposible

te quiero sueños, alba, invierno

te quiero en el pantano

librando la batalla contra lo indefinido

te quiero en el vacío, en la oscuridad, en el sin sentido.

No... no quiero promesas

quiero que desde el fondo del infierno

surjamos con las alas cosidas de ternura

con las manos abiertas

con el lazo invisible del dolor compartido

con la conciencia firme

de que somos dolor más que lamento

de que somos amor más que simples amantes

porque yo no concibo el paraíso, el oasis, el vuelo

si antes no hubo infierno, desierto  y desenfreno.

 

Porque te quiero todo

no quiero el espejismo de vuelo sin alturas

ni el lamento dormido

quiero ser tu lamento y hacerte mi silencio

desbordarme en mi honda soledad

arrastrarte hasta mí para emprender el vuelo.

 

Lindy Giacomán

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