Este día les comparto una reflexión sobre la "Navidad", siendo una época para algunas personas de plena felicidad, para otras de nostalgia, de tranquilidad, de soledad, de compañía, de reuniones familiares y seres queridos, de amistades, de una mayor actividad laboral, de disfrutar, de compartir, de hacer un balance sobre lo que logramos realizar y lo que se encuentra pendiente.
Es interesante observar que existen diferentes formas de celebrar o de no celebrar la "Navidad" y cómo pueden ser diferentes o han sido diferentes las "Navidades" en el transcurso de nuestra vida.
En lo personal, les comparto, que en el transcurso de mi infancia hubo mucha "Navidades" en compañía de muchos familiares y de mucho compartir; después, hubo una etapa en la adolescencia en donde recuerdo, fue una época de labores absorventes en tiempo, que parte del día previo a la "Navidad" me encontraba en actividades laborales y sólo alcanzaba a llegar a la deliciosa cena de "Noche Buena", aunque también algunos años lo único que tenía de ganas era llegar a descansar... estos últimos años vuelven a ser unas "Navidades" muy familiares y de disfrutar con mis seres queridos!!!
Les comparto, como les mencioné una profunda reflexión que realizara una persona que estimo y conocí hace algunos años cuando laboraba en una empresa, realizando un emocionante trabajo de campo.
Asimismo, les mando un abrazo afectuoso y bendiciones, que compartan con sus seres queridos esta bella época de "Navidad"...!!! :0)
Gracias por Ser y Estar compartiendo en este Bello Viaje llamado Vida!!! :0)
EN ESTA NAVIDAD
De nuevo la Navidad está con nosotros, y viéndola desde un punto de vista crítico y reflexivo podemos decir que es una época de grandes contrastes. Para algunas personas es la fecha en la que llega Santa Claus, personaje de importación que no paga sus impuestos ni sus derechos por residir en nuestro país, y que tampoco cumple con el requisito de no intervención, porque a pesar de que es santo, pero aún así nos está robando poco a poco aquellas tradiciones y costumbres con las que crecieron nuestros abuelos.
Para otras personas es la época propicia para rendir culto al Dios Dinero, ya que son días de negocios redondos, en los que se vende al por mayor: vinos, licores, juguetes carísimos (de esos que juegan con el niño y no el niño con los juguetes), artículos innecesarios pero, bonitos. La enajenación y el consumismo se hacen presentes en su máxima expresión, dando a las prendas de vestir y a diversos artículos el poder para hacernos sentir más hombres, más guapos… más irresistibles, nos hacen sentir la seguridad de que nos sacaremos la lotería aunque no hallamos comprado ni un huerfanito.
Verdaderamente son días en los que nos sentimos muy felices, y en que procuramos que nuestros seres amados sientan la felicidad a su lado.
La Navidad es también una época de Paz, porque en ese día se suspenden muchas batallas y se establecen ceses al fuego por un corto tiempo, dando así un suspiro a los bandos en conflicto, haciendo que por unos momentos el dolor y el odio se alejen del corazón de tantos hombres que “cumplen con su deber”.
La Navidad reviste para los niños todo un ritual mágico, cuya hermosura y fantasía van más allá de los sueños. El Nacimiento, la Virgen, San José… ¡El Niño Dios!
Todo cobra vida esa hermosa noche, los Nacimientos elaborados con heno, las figuritas de barro en las que los borregos y las gallinas comparten un mismo corral, y en donde el demonio se queda lejos, muy lejos de los pastores. Nacimientos en los que los espejos se transforman en lagos llenos de peces desproporcionados que nadan junto a los patos. Luego viene el delicioso ponche caliente, elaborado por nuestras madres, hermanas y abuelas con tanto esmero y cariño que resulta difícil no exclamar un ¡Aaah! Cuando su exquisito sabor invade nuestro gusto.
Navidad, época en la que los cacahuates y las colaciones entran presurosos en las piñatas para luego salir alegremente de ellas acompañadas del clásico “dale, dale, dale; no pierdas el tino…”. Y lo más hermoso de esa noche es el ver que los niños esperan ansiosamente las doce campanadas que anuncian la llegada de nuestro salvador al mundo, después se van a acostar al Niño Jesús, para luego irse ellos a dormir, esperando impacientemente a que llegue la mañana para ver los regalos que les trajo el Niño Dios.
¿Y qué decir de nuestros recuerdos? De cuando en nuestra infancia sentíamos que el corazón se nos salía del pecho y el sueño se negaba a cerrarnos los ojos debido a la impaciencia de despertar y gritar a todo mundo: ¡Miren lo que me trajo el Niñito Dios, miren, miren…!
La Navidad es la fecha propicia para reunir a la familia, para borrar diferencias entre unos y otros, los que están lejos viajan esa noche para reunirse con sus padres y sus hermanos, y los buenos deseos invaden a casi todos los seres humanos. ¿Quién diría que aquel niño que nació hace tantos años en un humilde pesebre llegaría a cambiar el curso de la historia? Porque en verdad la humanidad entera cambió su forma de ser a partir de aquel día.
Si tú sales a la calle esa noche, estamos seguros que fácilmente podrás observar que aún a pesar de lo hermoso de la fecha, muchas personas no podrán “comprarse una Feliz Navidad”, debido a lo reducido de su nivel económico, y para los hijos de esas personas el Pavo Navideño será una modesta cena, tal vez, igual que todas las del año, pero esa cena y esa noche serán muy especiales, porque esa noche, los niños dormirán con la Esperanza de que al despertar encontrarán junto a su cama: juguetes, dulces, ropa y todo aquello que ellos pidieron con mucha Fe y Esperanza. ¡Porque aún quedan en el mundo niños en cuyo corazón el Niñito Dios vive!
Esa noche, podrás observar que muchas personas se encuentran solas ya sea en sus hogares, en algún hospital, en un asilo o en una cárcel, y para estas personas la soledad será única compañera. Ellos no guardan ya la Esperanza de recibir algún regalito, y esa noche será igual que las otras noches del año, pero sin duda… ¡será más triste y opaca! Porque les traerá muchos recuerdos a la mente, recuerdos de Navidades pasadas y que tal vez ¡si eran Navidades felices! Porque ellos estaban rodeados de sus padres, hermanos o amigos, compartiendo lo poco o lo mucho que tenían, sin lugar a dudas, esa noche sus ojos volverán a llorar amargamente.
Esa noche, podrás observar también a muchos niños que ya no creen en la Navidad, porque esa noche tendrán que trabajar hasta la madrugada en las calles “vendiendo algún artículo navideño”.
En esa noche regala un bonito presente a quien tú quieras, pero procura no olvidarte de quienes esa noche no tendrán la ilusión de recibir nada, acuérdate de los que son menos afortunados que tú: que no tienen familia, amigos o dinero, esa noche mira a tu alrededor y busca entre los niños y personas que más necesitan de ti, los encontrarás en cualquier parte de la ciudad, tú sabrás quién merece un presente tuyo, puedes obsequiar ropa usada, dulces, juguetes, un pedazo de pastel e incluso…
UNA SONRISA
Ten la seguridad que tus presentes les harán pasar momentos muy felices, porque cuando tal vez ellos no esperaban nada de nadie, llegaste tú y diste junto con tu regalo y tu sonrisa:
UN POCO DE FE EN LA HUMANIDAD.
También esa noche, toma tu teléfono y marca un número al azar, y cuando te contesten deséales una ¡Feliz Navidad!, no importa que no conozcas a la persona que está detrás de la línea, este mensaje siempre será bien recibido y más si es dicho con sinceridad.
Si tú vas ya sea a Misa o al Culto, si eres Católico o Cristiano, Budista, Musulmán, Metodista, Mormón o Testigo de Jehová, no olvides tener esa noche una pequeña plática con DIOS, dile lo que piensas, lo que sientes, lo que esperas de Él, lo que te aflige o acongoja, platica con Él y pide por ti, por tus familiares, por las demás personas… y por nosotros.
¡QUE PASES UNA MUY FELIZ NAVIDAD!
De: Fco. Javier Padilla Chávez.
Comentarios
muy bonito, me remonte a mi niñez, cuando haciamos las posadas en la calle,, a cada vecino le tocaba hacerla un dia difernte y cargabamos los peregrinos y rompiamos las piñatas ahi en plena calle, sin ningun temor de que nos pasara nada y pediamos posada cantando los villancicos, y antes de acostr al niño Dios, se le ponia en una canastita de mimbre que tenia colaciones, se le daba un beso al niño y tomabas una colación, ahora los tiempos han cambiado y las posadas son en los antros y nadie se acuerda de las tradiciones, ojala que retomaramos todo ésto porque era muy bonito y son tradiciones muy nuestras que no se olvidan, saludos
Que bonita reflexción!! me gustó muchisimo, y nos llega en el momento preciso, gracias M@ de los Angeles por compartirla, Dios te bendiga siempre.