La felicidad nunca proviene del exterior. Yo soy feliz por el amor que emana de mi interior; tu eres feliz
por el amor que emanaba de tí misma. Pero el error de las parejas es que tan pronto como hacemos al otro responsable de nuestra mutua felicidad, se rompe la ilusión porque nadie puede responsabilizarse de la felicidad de uno y otro.
No importa cuánto ame la mujer al hombre, nunca hubiera podido hacerle feliz , porque nunca hubiese podido saber qué es lo que él quería. Nunca hubiera podido conocer cuáles eran sus expectativas porque no podía conocer sus sueños.
Si tomas tu felicidad y la pones en manos de alguien, más tarde o más temprano, la
romperá. Si le das tu felicidad a otra persona, siempre podrá llevársela con ella. Y como
la felicidad sólo puede provenir de tu interior y es resultado de tu amor, sólo tú eres
responsable de tu propia felicidad. Jamás podemos responsabilizar a otra persona de
nuestra propia felicidad, aunque cuando acudimos a la iglesia para casarnos, lo primero
que hacemos es intercambiar los anillos. Colocamos la estrella en manos de la otra
persona con la esperanza de que nos haga felices y de que nosotros la haremos feliz a
ella. No importa cuánto ames a alguien, nunca serás lo que esa persona quiere que seas.
Ese es el error que la mayoría de nosotros cometemos al empezar una relación.
Asentamos nuestra felicidad en nuestra pareja y no es así como funciona. Hacemos
todas esas promesas que somos incapaces de cumplir, y entonces, nos preparamos para
fallar.
TEXTO DEL LIBRO LA MAESTRIA DEL AMOR AUTOR MIGUEL RUIZ
Comentarios