”Realmente no puedo controlar mis enojos y cuando pasa, me vale, siento que se acaba el mundo y soy capaz de hacer cualquier cosa pero en cuestión de minutos puedo pasar de un estado a otro, siempre y cuando me haya logrado desquitar. Cabe mencionar que tampoco hago mucho esfuerzo por cambiar esta forma de ser.
Soy exageradamente voluble y un mar de incongruencias, un día amanezco intelectual de izquierda, al siguiente día soy política de derecha, otro día odio a todo mundo, a la siguiente hora todos me parecen adorables, odio a la gente intolerante pero yo no puedo tolerar ciertas personas, actitudes etc. Generalmente quiero que las cosas se hagan a mi manera, siempre pienso que estoy en lo correcto, odio que me digan que estoy equivocada y detesto en sobremanera que alguien se atreva a decirme que es lo que tengo que hacer.
Yo se que todos somos un poco así, pero mi problema es a flor de piel, no se esconde hago las cosas y ya”.
Este es el testimonio de una mujer con trastorno Bipolar, o llamado también síndrome maníaco depresivo, se clasifica como un tipo de trastorno afectivo (o del estado de ánimo) que excede los altibajos normales, convirtiéndose en un serio trastorno y una importante preocupación relacionada con la salud en este país.
El síndrome maníaco depresivo se caracteriza por episodios periódicos de gran júbilo y felicidad, ánimo eufórico o irritabilidad (también llamados fase maníaca) a los que se contraponen episodios periódicos de síntomas depresivos clásicos.
La depresión puede afectar y alterar los patrones de alimentación, sueño y pensamiento. No es lo mismo que sentir tristeza o estar decaído, ni tampoco es indicio de debilidad personal, ni constituye un estado que pueda disiparse o modificarse a voluntad. Las personas que sufren una enfermedad depresiva no pueden simplemente "echarle ganas" y reponerse.
El síndrome maníaco depresivo o trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres (aunque las mujeres son más propensas a la depresión que a la manía) y comienza a menudo en la adolescencia.
Te describo los síntomas más comunes de esta enfermedad, sin embargo, cada persona puede experimentarlo diferente.
Los síntomas depresivos pueden incluir:
- sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza, o desamparo
- baja autoestima
- sensación de ineptitud
- culpa excesiva
- deseos de morir
- pérdida de interés en actividades habituales o actividades que antes se disfrutaban
- dificultad en las relaciones
- alteraciones del sueño (insomnio, o incremento de sueño)
- cambios en el apetito o el peso
- disminución de la energía y de la capacidad para tomar decisiones
- dificultad para concentrarse
- pensamientos suicidas o intentos de suicidio
- molestias físicas frecuentes (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, fatiga)
- hipersensibilidad ante el fracaso o el rechazo
- irritabilidad, hostilidad, agresión
Los síntomas maníacos pueden incluir:
- autoestima exagerada
- menor necesidad de descanso y sueño
- mayor distracción e irritabilidad
- excesiva participación en actividades placenteras y de alto riesgo que pueden provocar consecuencias dolorosas, como, conductas provocativas, destructivas o antisociales (promiscuidad sexual, manejar sin precaución, gasto excesivo de dinero, abuso de alcohol y, o drogas)
- aumento en la velocidad del habla, cambios rápidos de tema, intolerancia a las interrupciones.
- sentimientos de "excitación" o de euforia
- marcados cambios de estado de ánimo, como el sentirse inusitadamente feliz, extrañamente enojado, agitado o agresivo
- mayor energía y deseo sexual
- escaso sentido común
En la fase maníaca, algunas personas pueden experimentar alucinaciones y, o delirios.
Los expertos nos comentan que recurrir al diagnóstico y tratamiento temprano es crucial para la recuperación. A menudo, el diagnóstico se hace después de que un psiquiatra u otro profesional de la salud mental ha realizado un examen psiquiátrico y registrado los antecedentes médicos de manera minuciosa.
Los trastornos del estado de ánimo, entre los que se incluye el síndrome maníaco depresivo, con frecuencia pueden tratarse de manera eficaz. El tratamiento puede incluir (solo o en combinación): medicamentos (estabilizadores los estados de ánimo, como el litio, el ácido valproico, la carbamacepina o los antidepresivos)
psicoterapia (generalmente terapia cognitiva conductual, de apoyo, psicoeducativa o interpersonal) y terapia familiar
Un reconocimiento de los cambios extremos y variados del estado de ánimo es fundamental para determinar un tratamiento eficaz y evitar las dolorosas consecuencias de una conducta maníaca imprudente.
Ha de ser muy difícil pensar que nadie nos quiere, o que sí, o tal vez ya no, o puede ser que... quiza.
Por favor cuidate.
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