Cuando era pequeña siempre pensé que cuando tuviera veinte años iba a tenerlo todo.
Iba a casarme, a tener una casa y un empleo en el que iba a ser feliz. Iba a tener la vida hecha.
Pero hoy que estoy en los veintes estoy segura de que sé menos cosas de las que sabía a los dieciséis y al mismo tiempo más cosas de las que he sabido en toda mi vida.
Siempre se nos ha hecho creer que la década de nuestros veintes es la etapa en la que nos vamos a sentir realizadas y vamos a estar en el punto más alto de nuestra vida. Sin embargo, creo que es el momento en el que más cambiamos y debemos de aprender a movernos ante lo desconocido. Que de pronto todo lo es.
Debemos aprender cosas nuevas porque ahora somos adultas, pero igual somos lo suficientemente jóvenes para no serlo del todo. Se nos pide tener una carrera laboral, ganar dinero, independizarnos pero también divertirnos en el proceso. Es una etapa sumamente romantizada en cuanto a lo que sucede en la vida humana a los veinte años. Es una etapa donde abundan los cambios, llegan la emoción y el desconcierto por las cosas nuevas. como conseguir nuestro primer trabajo o primer trabajo formal, tener un salario fijo, cosas emocionantes que también estan cargadas con esa incertidumbre de saber qué es lo que sigue, si eres muy joven o no para hacer las cosas, ¿es muy pronto para formalizar una relación o seré una dejada si no me caso en esta década? ¿Llegaré a hacer todas esas cosas que quiero hacer? Porque igual no cumplí con las cosas que quería hacer antes de que fuera mayor de edad.
Cumplir veinte realmente no significa nada más alla que crecer un poco más, que empiezas a convertirte en un adulto. Socialmente se esperan muchas cosas de alguien de veinte años; que dejemos de ser o hacer ciertas cosas y que empecemos a crecer. Pero que no dejemos de todanuestra escencia de la juventud porque igual no estamos en nuestros treinta.
Pero ¿qué tanto? y sobre todo ¿Según quién?
Para mi estar en mis veintes —aunque sean el inicio— es aprender cosas nuevas y desaprender otras también, tomarse un respiro para no querer hacer todo lo que se supone que debería estar haciendo y recordarme que sigo creciendo, no debo tenerlo todo bajo control y tampoco debo saber qué significa absolutamente todo. Somos seres humanos, debemos recordárnoslo más seguido. No dejar que las expectativas y las vidas ajenas nos desanimen ni nos hagan creer que estamos quedándonos atrás, si no que cada quién esta en un camino diferente.
A todas las mujeres que también se encuentran en la parte de la montaña rusa que le pertenece a los veinte, estamos aprendiendo y eso esta bien. No olvides respirar y tomarte un descanso de vez en cuando; somos lo suicientemente jóvenes para no tener todo bajo control y seguir aprendiendo.
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