Con frecuencia nos escucharán, a mí y a otros terapeutas, recomendar mucho un proceso terapéutico.
Sin embargo, está claro que existen muchas personas a las que la idea les produce ansiedad, rechazo y/o miedo pues existen una buena cantidad de malos entendidos al respecto.
Trataré de compartir algunas cosas que la terapia NO es, para que te animes a iniciar un proceso (o para que pongas un límite si te reconoces en alguna de estas descripciones):
Ir a terapia NO es para “loquitos” (que es una forma muy fea de calificar a alguien) y personas débiles. La terapia es aconsejable para CUALQUIERA que desee auto conocerse y superar algún escollo de los que la vida naturalmente pone. La terapia proporciona herramientas muy valiosas para entender, aceptar y vivir la vida. De hecho, quienes tratan a las personas con psicopatologías (bipolaridad, trastorno fronterizo, depresión mayor, etcétera) son los médicos psiquiatras, no los terapeutas, aunque podemos acompañar a un paciente psiquiátrico en su proceso terapéutico.
La terapia NO crea adicción. Algunas personas temen que el terapeuta se apoderará de su mente y los dominará hasta lograr convertirlas en zombies a su servicio. Bueno, eso me parece que sólo pasa en las novelas y algunas películas. Un terapeuta competente lo que menos quiere y necesita es adueñarse de la voluntad de nadie. Más bien, nuestro trabajo consiste en ayudar a los pacientes a encontrar y desarrollar sus propios recursos para dirigir su vida, no en decirles lo que tienen que hacer. Si sientes que el terapeuta te está manipulando para su beneficio, confróntalo y pon un límite
La terapia NO es un espacio al que hay que temer, pensando que ahí se van a “destapar” tremendos problemas sin solución o donde vas a ver aspectos personales tan desagradables que nunca jamás volverás a gustarte como persona. Claro que a lo largo del proceso se harán conscientes algunas partes hoy dormidas (muchas de ellos pertenecientes a la sombra inconsciente) y no será un deleite verlas, pero lo que resulta de confrontar las zonas oscuras de la personalidad es, de forma natural, un aumento de la luz y, por tanto, del bienestar.
La terapia NO es magia. Es un proceso que a la larga transforma la vida para mejor, pero esto no sucede de forma automática. No se debe ir al terapeuta esperando que éste tenga una varita mágica con la que nos “arregle”. Si el paciente no hace su parte del trabajo, ya puede revivir Sigmund Freud que de nada va a servir ir a consulta con él.
La terapia NO debe considerarse un artículo de lujo, sino una opción de crecimiento a la que tienes derecho. La terapia no es para personas “muy acá” o millonarias. Existen terapeutas muy buenos y opciones valiosas aptas para todo bolsillo (revisa mi artículo sobre la terapia de bajo costo aquí mismo)
Como cada vez que me lees, me ha dado gusto compartirte este texto. Me despido esperando tus comentarios y con mi sincero deseo de que lleguen a ti mil hermosas bendiciones de crecimiento, luz y expansión de consciencia. Así sea!!!
@AuroradelVillar
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