Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa (Isaías 35: 1-10). Este verso nos introduce a un bello contraste, es difícil imaginar un desierto alegre, un terreno árido y seco floreciendo es imposible. El solo hecho de oír hablar de desierto es sinónimo de tristeza, soledad, escasez y sequedad. ¿Cómo alegrarnos en un lugar así? ¿Cómo siente su vida hoy? ¿Sus finanzas florecen o están secas? ¿Está disfrutando de un cuerpo saludable?
Dios nos recuerda que aunque estemos atravesando la mayor dificultad de nuestra vida, como hijos amados no debemos olvidar todas sus promesas. No demos paso a la derrota, aun cuando nos falten fuerzas para sostenernos debemos confiar que el tiempo de la bendición está más cerca de lo que se pueda imaginar. No se desaliente y sea de bendición para todo aquel que vea su reacción frente a la adversidad. Honre a Dios y alábelo en medio de la sequia.
Si usted cree, entonces lo verá y oirá lo que antes no podía ver ni oír; andará por sendas nunca antes recorridas y será un tiempo de alabanza, durante el cual será refrescada su fe con ríos de agua viva; su vida cambiará por el toque de su salvador.
Todo cambia y se vuelve para bien cuando la presencia de Dios está con nosotros. Por más que haya dificultades y problemas difíciles de resolver, usted debe confiar en su Padre celestial. Si usted se mantiene en Él, no obstante la situación que enfrenta, no dude que la victoria y el regocijo vendrán. Sólo debe caminar por la senda correcta.
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