Cuando somos amas de casa, nos gusta limpiar nuestro hogar de arriba abajo.
El problema es que nunca permanece limpia por mucho tiempo. Podemos mantenerla arreglada, pareciendo que está limpia. Es decir, concentrarnos más en la apariencia y descuidar la limpieza minuciosa, ésto es algo cómodo y convincente, pero siempre sale a la luz lo que en realidad es : un lugar lleno de polvo y suciedad.
En los días de Jesús, los escribas y fariseos eran hipócritas que se concentraban en la apariencia de santidad mientras descuidaban la santidad de su corazón (Mt 23:25). Cuando la luz de Jesús brilló sobre ellos, Él reveló la verdad sobre su vida aparentemente religiosa. No dijo que éstos actos externos eran necesariamente malos, pero se usaban de manera injusta para ocultar la maldad. Para ellos, hacia mucho que se necesitaba la limpieza interior. No es malo mantener las apariencias en nuestras tareas domésticas, pero SÍ lo es pretender que nuestros corazones están limpios.
Sólo aquellos que están limpios por dentro recibirán a Jesús con confianza cuando Él vuelva.
¿Está listo tu corazón? ¿O se necesita de una limpieza de corazón?
¡Ahora es el momento de hacerse cargo de ello!
Señor Jesús, te invito a que entres en mi corazón,limpialo, borra todo error y toda maldad,toma el control de mi vida,te acepto como mi Señor y Salvador, gracias porque hoy tengo sanidad, liberación , perdón y vida eterna, en tu Nombre Jesús para gloria de Dios Padre, amén
Comentarios
HOLA JACKI,ES CIERTO LO KE DICES A VECES NOS PREOCUPAMOS MAS POR APARENTAR LIMPIEZA,Y NUESTRO CORAZON ESTA SUCIO,GRACIAS POR RECORDARME LO IMPORTANTE KE ES TENER LIMPIO EL CORAZON..