A pesar de los diversos beneficios para la salud, el consumo excesivo de cerveza puede traer desventajas para la salud.
La cerveza es una de las bebidas que nunca faltan en las reuniones sociales, ya sea que la tomes con clamato, michelada, cubana o directa, este líquido es de lo más refrescante, además de ser benéfico para la salud.
Sabemos que es difícil de creer, pero este licor hecho a base de lúpulo y malta (cebada germinada) es una bebida altamente recomendada por expertos para evitar ciertas enfermedades y riesgos para la salud.
Contiene vitaminas A, B, D y E, y es rica en minerales como magnesio, potasio y fósforo, además de contener ácido fólico. Por si esto fuera poco, la cerveza es baja en alcohol y carece de grasas y azúcares, por lo que su aportación calórica es de 42 Kcal (kilocalorías), haciéndola óptima como alimento en la mayoría de las dietas. Es decir, una ‘chela’ contiene menos calorías que un jugo de manzana o refresco.

La cerveza también es temida por el efecto que provoca en nuestras vías urinarias ya que al término del primer vaso, solemos correr al baño, sin embargo, este miedo debemos dejarlo de lado, pues esta bebida contiene más del 90% de agua, lo que la hace funcionar como diurético, ayudando a prevenir enfermedades renales y eliminar la retención de líquidos.
Por otro lado, beber un vaso de cerveza será suficiente para darnos energía todo el día, pues gracias a que contiene vitamina B, lo que nos permite regenerar las células y fortalecer el sistema nervioso.


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