Actualmente el problema de la infidelidad está experimentando cambios muy profundos. No solamente se constata un notorio incremento en los casos de personas infieles, sino que además las motivaciones y la forma en que se presenta la infidelidad está cambiando tremendamente.
Hasta hace apenas unos cuantos años identificar la infidelidad era muy sencillo: cualquiera que tuviera relaciones sexuales y una convivencia íntima con otra persona que no fuera su pareja formalmente establecida era infiel. En esta descripción entraban todos los casos, desde aquellos en los que se optaba por lo pasajero y superficial de una aventura, hasta las muy conocidas “casas chicas”, donde existía una verdadera relación de pareja alterna e inclusive con hijos de por medio.
No obstante, esa definición tan precisa y clara ya no es suficiente para describir y mucho menos identificar lo que se puede observar en la sociedad de hoy en día. La infidelidad contemporánea se está volviendo cada vez más brumosa porque para ser infiel ya no es estrictamente necesario conocer a alguien de manera personal y directa. ¿Qué significa esto? Bueno, que desde la incorporación a nuestras vidas de las nuevas tecnologías en comunicación, especialmente el internet, se aprecia un constante cambio de la infidelidad física hacia la infidelidad electrónica.
¿Cuál es la diferencia entre ambas? La infidelidad física es la manera tradicional, es decir, hasta antes de la era del internet quien quería ser infiel (hombre o mujer) lo era con alguien a quien conocía personalmente, podía ser la vecina, el amigo, un compañero de trabajo, un entrenador deportivo o inclusive a quien se encontraba casualmente en un bar, un evento social o un lugar público, por mencionar sólo algunos ejemplos.
No obstante, la infidelidad electrónica empieza y además alcanza su apogeo con la aparición de los chats y sobre todo las redes sociales, donde personas que nunca antes se han visto y hasta viven separadas por grandes distancias, de todos modos tienen la posibilidad de mantener una comunicación constante y permanente. Precisamente la atención de los especialistas comenzó a centrarse en el fenómeno de la infidelidad electrónica después de que varios estudios estadísticos demostraron la enorme cantidad de infidelidades que tuvieron su origen a través de Facebook y otras redes como Twitter, My Space, HI5, Metroflog, Badoo, etc.
Pero también la infidelidad electrónica ha añadido nuevas características y motivaciones que enredan aún más la ya de por sí compleja problemática de la infidelidad. No sólo la facilidad de uso del internet y las redes sociales es el factor único, también entran en juego otros dos elementos que suelen pasar desapercibidos y que yo considero fundamentales:
1) Cualquier red social, por sus mismas características, sirve como una especie de catálogo de personas. Conforme el usuario va agregando amigos nuevos, no resulta nada difícil encontrarse con alguien con quien se tenga, por ejemplo, más identificación, mayor coincidencia en proyectos y ambiciones o, simplemente, más atractivo físico o mejor posición económica en comparación a la que se tiene con la pareja. Es decir, que las redes sociales no sólo posibilitan la comunicación con un número bastante amplio de personas, sino que además hacen fácil elegir aquellas que más satisfagan las expectativas y aspiraciones de cualquiera.
2) Las redes sociales eliminan la mayoría de las dificultades tradicionalmente asociadas con la infidelidad. Los amantes pueden estar en comunicación todos los días y prácticamente a cualquier hora sin tener la necesidad de alejarse de sus actividades cotidianas. El contacto se vuelve constante ya que puede hacerse desde la oficina, un lugar público e inclusive desde la intimidad del hogar, aun teniendo al lado a la pareja, ya que sólo basta con encender la computadora e ingresar a la red social, todo ello tan sencillo y tan aparentemente inocente.
¿Por qué se produce la infidelidad electrónica?
Hasta hace poco tiempo los infieles usaban básicamente tres excusas para justificar sus romances la primera es que tenían graves problemas con su pareja; la segunda es que ya no se sentían tan enamorados ni tan atraídos por su compañero; la tercera por venganza. Esto implicaba que, pese a estar conscientes de que la infidelidad no era correcta, de todos modos lo consideraban una consecuencia de la situación en la que estaban viviendo.
Si bien es cierto que estos argumentos todavía se siguen utilizando, también hay nuevas razones con las cuales los infieles electrónicos (hombres y mujeres) pretenden justificar su comportamiento:
a) Por diversión. Algunos dicen que sostienen aventuras a través de las redes sociales sencillamente porque les parece muy entretenido flirtear con otra persona que no forma parte de su círculo social cercano. Lo perciben como pasatiempo.
b) Para levantar la autoestima. Otros infieles afirman que no hay mejor forma de sentirse bien consigo mismos y con los demás que a través de probar sus artes seductoras y de conquista. Obviamente que, según ellos, el internet es el medio ideal ya que en esas relaciones no existe un verdadero compromiso.
c) Para liberarse del estrés. Hay quienes están convencidos (dentro de los que generalmente viven abrumados por las presiones cotidianas, tanto laborales como familiares), que las aventuras electrónicas son un excelente recurso para relajarse y distraerse un poco sin tener que asumir grandes riesgos o dificultades que les provoquen mayor tensión.
d) Para mejorar la relación con la pareja. Para otros, la seducción electrónica con alguien a quien no conocen personalmente les genera tal emoción, excitación o los llena de tanta energía y vitalidad que funciona como un maravilloso afrodisiaco para elevar la calidad de las relaciones sexuales o la convivencia en general con su pareja.
e) Por curiosidad. La infidelidad a través de las redes sociales es tan comentada en muchos otros medios de comunicación que no falta quien, por simple morbo o deseo de comprobar por sí mismo la verdad de esta situación, se atreva a sostener una relación infiel que le permita verificar si las cosas son como las pintan. Dentro de esta categoría también se incluyen aquellos que se atreven a experimentar por amistades o conocidos que ya han sido infieles electrónicamente.
Todas estas “razones”, con independencia de que puedan parecer muy superficiales o frívolas, y es si la relación electrónica fuera de la pareja entre dos personas que muy probablemente nunca se han visto en persona y mucho menos han tenido relaciones sexuales entre sí puede considerarse o no una verdadera infidelidad.
Una relación electrónica de coqueteo, seducción o intimidad emocional que se tenga con una persona que no sea la pareja es una infidelidad y debe considerarse como tal sin importar que esa relación se practique a distancia o con ausencia de contacto físico.
1) Porque las relaciones electrónicas suelen ser muy íntimas y estrechas. Generalmente los amantes virtuales no sólo intercambian pensamientos, sino que además conversan sobre sus emociones, sentimientos, los problemas que tienen en el trabajo o con la pareja, así como sus sueños, expectativas y deseos. Además es posible que se vivan con particular intensidad las fantasías eróticas y hasta sea factible tener “sexo” a través de una videocámara desde la cual los amantes se observan mutuamente. En consecuencia, la facilidad y frecuencia con que se puede establecer el contacto, aunada a la intensidad emocional de la comunicación, hace que la relación electrónica pueda llegar a ser mucho más profunda y vívida de la que se tiene con la pareja.
2) Porque las relaciones virtuales muy fácilmente pueden pasar a la realidad. Ya sea por la enorme carga de emociones que suelen están involucradas o por simple curiosidad es muy probable que el contacto electrónico tarde o temprano se materialice en reuniones personales con el amante, sobre todo cuando no hay demasiados obstáculos de distancia y tiempo.
3) La más importante de todas, porque la relación electrónica va a generar dudas, incertidumbre, inquietud y sufrimiento en la pareja. Está de más que el infiel afirme con todo convencimiento y verdad que tiene sus aventuras en las redes sociales sólo por simple diversión, para sentirse bien consigo mismo o para liberarse del estrés, también si jamás ha tenido la intención de llegar a la realidad con su amante virtual, el caso es que para la pareja esa otra relación generalmente la va a percibir como una traición, una deslealtad o un engaño. Sea como sea y diga lo que diga el infiel, el compañero de todos modos se sentirá herido y decepcionado.
¿Cómo saber si tu pareja te está engañando?
Primero hay que dejar muy en claro que no cualquier comunicación electrónica (ya sea por email, chat, Messenger o red social) que tenga tu pareja con otra persona, además de ti, significa que te está siendo infiel. Los seres humanos acostumbramos relacionarnos y conversar para intercambiar nuestras opiniones, puntos de vista, gustos, intereses o necesidades, lo cual es completamente legítimo. Entonces pretender que tu compañero no se conecte a internet, no platiqué con nadie o que sólo se enfoque en ti para demostrar su fidelidad, no sólo es absurdo, sino también imposible. Si eres de los que piensan que las cosas deberían ser así, entonces tu verdadero problema son los celos, la inseguridad y la codependencia que te invade, la cual te convendría tratar si no quieres sufrir más de la cuenta.
Los indicios que podrían llevarnos a considerar que hay una infidelidad electrónica son los siguientes:
1.- El tiempo que le dedica. Si tu pareja pasa muchas horas seguidas conversando con alguien dentro de las redes sociales o cualquier otro medio, así como también si lo hace durante varias veces a lo largo del día.
2.- Cambio de rutina. Si tu pareja ha modificado o dejado de hacer otras actividades con tal de estar conectado a internet, por ejemplo, que se duerma más tarde de lo que acostumbraba, se despierte más temprano, haya dejado de ver su programa de televisión favorito, que prefiera estar en la computadora más que convivir contigo o con la familia, etc.
3.- Busca la privacidad. Si cuando está en la computadora, el blackberry o el celular tu pareja lo hace aislándose de los demás o evitando intencionadamente que tú y otras personas puedan ver lo que está haciendo.
4.- Cambios repentinos de humor o estados de ánimo. Por ejemplo, si tu pareja antes era alegre y platicador contigo, que a partir de su interacción en internet comience a comportarse callado, serio o reservado.
5.- Que percibas un alejamiento emocional. Por ejemplo, si estabas acostumbrada a que tu pareja fuera cariñosa, detallista o que la sintieras entusiasta y contenta de estar a tu lado, ahora la notes fría, distante o simplemente indiferente hacia ti.
6.- Se altera su comportamiento sexual. Aquí se pueden presentar una de dos conductas diferentes que varían de acuerdo a la personalidad de cada individuo. La primera es que notes en tu pareja una pérdida del interés o el deseo de tener relaciones sexuales contigo; la segunda es todo lo contrario, es decir, que se muestre mucho más apasionado y deseoso de lo que era anteriormente. Aunque estos comportamientos pueden estar motivados por otras circunstancias y factores (por ejemplo cansancio, estrés, ansiedad, hiperactividad, etc.), también pueden ser señales de que hay una infidelidad. En el primer caso porque el probable infiel esté tan satisfecho emocional y sexualmente con su aventura electrónica que disminuyan considerablemente sus ganas de estar contigo, pero en el segundo caso lo que puede suceder es que él affair cibernético le produzca tanta emoción y excitación que la única manera que tiene de canalizar esa energía sea a través de ti.
Estos seis puntos, tan sólo son indicios de una posible infidelidad por parte de tu pareja y en ningún momento se pueden considerar como pruebas contundentes y definitivas, ya que existen explicaciones alternas para todas esas conductas que nada tienen que ver con que te estén engañando. La situación cambia radicalmente si, además de eso, de pronto te encuentras con correos o mensajes de texto donde tu pareja intercambia con otra persona comentarios muy íntimos y personales, si hay expresiones de sentimientos o emociones intensas y si esa comunicación se ha mantenido durante un cierto lapso de tiempo y sin que exista alguna otra explicación sólida que la justifique.
Comentarios
lo que debemos de pensar. es ke no hay ke hacer lo que no nos gustaria ke nos hagan,,yo paso por esta situacion, ya hable con mi esposo,y creo ke su adicion a chatear con x personas no cambiara. asi ke la cambiara soy yo.
Tu articulo es tan detallado que solo me quedaría una pregunta. me da la impresión que este tipo de relaciones en un 99% no se cristalizan. habrá algún lugar donde podamos sacar ese tipo de información? La verdad estoy sorprendida y soy de las personas que cree que si no conoces a la persona ni tiene importancia ni tendrá trascendencia. Creo que me muestro demasiado optimista verdad??
oh oh demasiadas coincidensias y confirmaciones con lo leido.lo mas triste de todoesque pretendan ofender tu inteligencia.u querer mariarte.utratan de sorprenderte.que pena y que triztesa la decadencia personal que provoca la tecnologia.es la caida de los valoresy la suciedad de la sociedad.abbbbbuuuurrr.
Qué fuerte querida Olga, y qué doloroso... excelente artículo, gracias por compartir! Abrazos: *Gena.