EL FUEGO, LA TIERRA, EL AGUA, EL AIRE Y EL ESPACIO, SON NUESTROS ALIADOS. UTILÍZALOS!!!!  (2ª Parte. Agua)

 

Lo prometido es deuda, y ya estamos aquí para compartir el elemento Agua y la manera en la que podemos valernos de ella para mejorar nuestro paso por la vida y ser conscientes del comportamiento que manifestamos cuando tenemos exceso o deficiencia de ella en nuestras actitudes; la idea principal es que iniciemos en nosotros una actitud que en verdad esté integrada con el Universo, tomando en cuenta a los elementos como aliados y que día con día, descubramos maneras diferentes de mantenernos felices y tengamos pensamientos libres de miedos y temores.

 

No creo que haya necesidad de explicar las bondades que físicamente nos otorga el agua; en todos lados escuchamos que tomar agua nos ayuda a mantener el cuerpo libre de toxinas; tomemos este comentario como referencia y ayudemos a nuestro cuerpo emocional a mantenerse en forma para andar ligeros, felices y contentos por la vida.

 

Desde hace mucho tiempo, los alquimistas buscaban la verdadera transformación; esperaban encontrar la fórmula mágica y sencilla de dar ese salto cualitativo del mundo material al mundo espiritual; mismo que reconocían como la esencia real de cada ser humano. Y no estaban tan errados, al día de hoy sabemos que eso es lo que nos mueve y buscamos encontrar esa fórmula para regresar sanos y salvos al cielo. Como ya lo habíamos mencionado en la primera parte, somos espíritus divinos viviendo la experiencia humana, realmente es nuestro ego lo que nos hace creer que estamos separados; tenemos en esta dimensión la oportunidad de ser creadores (como el Universo) de experiencias que nos hagan sentir felices, que alimenten nuestro espíritu y con ello ser mejores.

 

Ok…. Descubrámoslo y utilicemos las ventajas que nos ofrece.

 

Cuando el elemento agua está en equilibrio en nosotros, nos sentimos a gusto con nuestra vida y con nosotros mismos. Fluimos, nos movemos con facilidad tanto en nuestro entorno como en las situaciones y relaciones que estamos viviendo; estar equilibrados con el elemento agua en lo referente a las emociones, significa que aceptamos las situaciones como se presentan, gozamos y estamos satisfechos. Esto es genial pues todo lo que te rodea lo percibes tal cual es… puedes ver algún error o algo fuera de su lugar, y dentro de ti, tienes la capacidad de reconocer lo bueno que te ofrece y no pierdes tu centro, por lo que te mantienes disfrutando del momento, aquí y ahora.

 

La dimensión superior del gozo en la experiencia personal es la felicidad de ser; es la alegría de estar vivo, que es algo innato, más que de algo dependiente a circunstancias externas. Cuando estamos conectados con el gozo del elemento agua se manifiesta hacia afuera.

 

Esta manifestación la sentimos cuando estamos contentos, es real, cuando al estar con las personas que conocemos nos sentimos satisfechos al entablar conversaciones amenas; cuando nos sentimos a gusto en los lugares que visitamos, cuando todo nos parece bueno.

 

La alegría que representa éste elemento, generalmente se pierde cuando nosotros en nuestra hermosa dimensión humana, topamos de frente con la experiencia de la dualidad... Y qué sucede? Pues empezamos a buscar afuera lo que debe estar dentro de nosotros… iniciamos el transitado camino de… seré feliz cuando tenga ... seré feliz cuando me case, seré feliz cuando tenga hijos, cuando termine los estudios, cuando ponga un negocio, cuando mi jefe reconozca mi labor… bla, bla, bla. Llegamos a tal punto de postergar nuestra alegría y felicidad pensando que ambas son la meta, cuando realmente son el camino; pensamos que la felicidad está en tener y en el hacer… no en el SER.

 

Cuando hay en nuestra actitud un exceso de agua, nuestra manera de actuar es muy emotiva y como dicen en mi pueblo… andas chípil; eres una marea que sube y baja emocionalmente todos los días, yendo de la alegría al enojo, a la tristeza, al llanto, etc; cuando todo lo externo provoca en nosotros la emoción suficiente para alterarnos constantemente, es sin duda, un exceso de agua y así pasas del enojo al llanto porque te tropezaste con alguien agresivo en tu camino y luego porque viste a un niño pidiendo dinero en el semáforo. No acabas de entender y asimilar una emoción cuando ya brincaste a la otra y así sucesivamente te la pasas todo el día.

 

En el caso contrario, cuando hay poca agua en nosotros, nos sentimos incómodos, nos falta alegría en general y no nos es grato convivir con los demás; llegando al punto de sentir que estamos solos, que nadie toma en cuenta nuestros comentarios, que no nos escuchan, que la comunicación es imposible… Parece que nadie presta oídos a lo que decimos, nadie presta ojos a lo que hacemos. En muchas ocasiones cuando estamos incómodos con todo lo que nos rodea sentimos que nosotros somos los que no embonamos con lo que sucede, creemos que ellos tienen razón, que estorbamos, que no tiene sentido estar ahí sea cual sea el lugar. Perdemos el gozo a la vida, a estar, a disfrutar de la compañía de las personas que nos rodean, sin siquiera preguntar si esto es cierto.

 

La falta de agua, implica incomodidad interna al hacer actividades que tengan que ver con lo espiritual y emocional, es una pérdida de gozo en cualquier cosa que hagamos. La sensación de hacer las cosas, nos parece estéril, vana y sin chiste.

 

Lo que podemos hacer para equilibrar el agua en nosotros es:

 

  • Practicar las relaciones afectivas,   nos ayudará a abrir nuestro corazón, pero debemos hacerlo desde la certeza de estar bien y de ayudar a los demás; no desde el sentimiento de buscar compañía o de llenar nuestra vida de lo externo por creer que la soledad está incrustada en nosotros.
  • Atrevernos a mirar en el espejo lo que somos y confesarnos los temores, las penas o los miedos que cargamos; el hecho de poder reconocernos verdaderamente y hacer algo al respecto genera una sensación de comunicación interna que nos ayuda a afrontar lo que no nos gusta o lo que tememos.
  • Entablar una comunicación real con nosotros mismos. Generalmente escondemos nuestros temores porque pensamos que son tonterías o no queremos que conozcan lo que sentimos, pero miedos, todos los tenemos, la diferencia es a lo que tememos, cada quien tiene los propios y cada quien deberá trabajar en ello.
  • Mantener el equilibrio emocional. No estar a la deriva de lo que sucede, sí vemos algún evento en el entorno y sentimos miedo, debemos mantener nuestra paz interior y recordar qué lo que está viviendo la persona, es necesario para su crecimiento. Preguntémonos:

¿Porque me siento conectado con este evento? ¿Por qué me dan ganas de llorar? ¿Porque siento pena/miedo por ello? El contestarnos es parte del trabajo que debemos hacer cada día en cada situación que se nos presenta con la finalidad de reconocer la lección. Empecemos por asumir que no todo lo que pasa en nuestro entorno es nuestro problema.

  • Mantener la calma. Cuando recibimos una noticia que no sea de nuestro agrado, mantengamos la calma, respiremos profundamente y busquemos la manera de controlar nuestros temores o pidamos ayuda, lo que no es válido es tratar de ignorar el asunto. El exterior puede ponernos enfrente la lección, pero es nuestra decisión asumirla con calma y actuar coherentemente; la lección nos pone a prueba para superar el reto de seguir siendo felices, no olvidemos que SER es lo valioso no el tener o el hacer.
  • Hacer limpieza emocional con regularidad. Nos mantendrá libres de emociones negativas.
  • Procura tomar decisiones cuando no estés exaltado. Muchas veces es nuestro estado de ánimo el que más influye cuando actuamos. Al paso del tiempo verás que cuando estas triste, tus decisiones son fatalistas o si estas enojado serán agresivas y seguramente en ambos casos poco razonables.

 

Te propongo un ejercicio que te ayudará a tener comunicación contigo mismo y también te relajara; tómate un tiempo para meterte en una alberca y sumérgete totalmente por unos segundos, cuando estés totalmente dentro del agua, escucha los sonidos que generas, escucha tu corazón, muévete, deja escapar un poco de aire y escucha como sale de ti… la experiencia en general es una sensación de hueco que parece aislarte y magnifica el sonido de cualquier movimiento que hagas;  los sonidos externos también son diferentes… sientes como si fueras un espectador que oye lo que pasa en su entorno pero no toma partido. Pregúntate lo que quieras saber; sal a tomar un poco de aire y vuelve a sumergirte…hazlo varias veces, cuantas sean necesarias para volver a encontrar tu centro. Busca y encuentra dentro de ti las respuestas que necesitas para poder estar en armonía con todo lo que te rodea, para integrarte en tu trabajo, con tus compañeros, con tu pareja, con tu familia, contigo mismo. Siente como sales limpio y transparente de emociones. Procura mantener esa sensación el mayor tiempo posible.

 

Sí lo puedes hacer en el mar es fantástico, él es lavadero de las emociones… saldrás relajado al punto de querer tirarte a dormir.

 

Espero sea de interés y puedas sentirte en contacto contigo mismo, te ayude a mantenerte comunicado y limpio de emociones negativas. Estoy segura que te sentirás muy bien.

Nos escribimos pronto para la tercera parte… FUEGO… que la tierra esté a tus pies dándote soporte y que el agua refleje lo mejor de ti cada día.

Bendiciones para todos y seguimos en contacto… Alejandra González González

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