FLORECIMIENTO EN INVIERNO

FLORECIMIENTO EN INVIERNO
Por: Lic. Fernando Pérez Ramírez

Don Rafael solo vivía un día más, de más tristeza y soledad, sin otra compañía que sus recuerdos y sentimientos de añoranza de todos los años en que fue útil y tuvo la sensación que alguien lo estaba necesitando. Como hacia muchos días necesito hacer un gran esfuerzo para levantarse; pensando en ella, ROSARIO, su AMADA “Chayito”, tantos recuerdos, tantas vivencias, tan grande el vacío difícil de llenar y tan profundo el dolor... pero dando las gracia a la vida, así él también deseaba que la muerte lo encontrara dormido y en paz.

“No tengo nada de que arrepentirme, sé que hice todo para que ella fuera feliz y le di a nuestros hijos lo que sé los padres quieren dar para y por ellos,¡ me siento tan orgulloso!, Raúl un gran médico, Jorge un exitoso arquitecto y Chayito toda una triunfadora como administradora y excelente madre. Solo lamento no tengan un poco de tiempo para visitarme, por sus obligaciones claro”.

Como todos los días Don Rafael se bañó y preparó su desayuno, se arregló para ir a misa “para darle las gracias a dios por tantas gracias recibidas, a pesar de todo”. Después, por la tarde salió a dar unos pasos, “p´a no tullirse tan pronto”, compró el pan y la leche para la merienda y se encaminó al jardín cercano a su casa pensando, “de aburrirme en la casa, mejor en el parque, donde veo jugar a los niños y pasar a la gente, aunque no los conozca”, y sentarme en la banca que está por los columpios para escuchar las risas de los niños, que tanto me recuerdan a mis nietos.

Esta vez la banca no estaba sola, un joven leía atento un libro, al sentir cuando el anciano se sentó, levantó la mirada y le sonrió , el viejo se sintió muy bien con la sonrisa y se disculpó por interrumpir, el joven volvió a sonreírle, lo que a Don Rafael le invitó a platicarle lo mucho que disfrutaba del sol y el viento en sus visitas al parque y lo uno llevo a lo otro, le platico que era contador jubilado de una gran empresa metalúrgica, de cómo había empezado de mensajero y había estudiado y trabajado hasta recibirse de contador, de como se enamoró de la secretaria del gerente “una morenita tan linda y con sonrisa de ángel... no lo pude evitar”, le platico también cómo durante meses guardo en silencio sus sentimientos por ser tan humilde y sentir temor que ella lo fuera a despreciar, y luego como ella con una gran sencillez le hizo saber que también algo sentía. Desde luego del noviazgo y las tardes de romance en el parque de la colonia donde vivía ella, del miedo que sentía de perder su gran amor, sin saber que era la felicidad de su vida y de los hijos que tuvieron, de como llenó de amor cada momento, hasta su muerte hacia apenas dos meses y como la extraña ahora.

El anciano se dio cuenta que ya era tarde y debía despedirse pues tenia aun que caminar mas de 10 cuadras a su pequeña casa y no le gustaba hacerlo después de las 8 de la noche.
Camino a su casa Don Rafael llevaba un agradable sentimiento de alegría y contento, solo con haber podido platicar con el joven desconocido,”mañana espero encontrarlo de nuevo” se dijo.
Al día siguiente por primera vez en mucho tiempo la mañana le parecía alegre, llena de luz y entusiasmo, hizo todas sus cosas lleno de optimismo, “casi” como cuando era joven.

Después de comer, se arregló y hasta ganas le dieron de ir al cine, al salir se dirigió a “su banca” en el parque. Ahí, como el día anterior, estaba el joven que al sentir que Don Rafael se sentaba levantó su rostro y dejó a un lado su lectura, el viejo le dijo cuanto le alegraba encontrarlo y empezó a platicar. Esta vez de sus hijos, de las satisfacciones que le dieron con su desempeño en la escuela, de su triunfos como profesionales y lo felicidad que le daban sus nietos.

Así transcurrió la tarde, casi sin sentir el hombre se fue a su casa feliz recordando como escuchaba con atención el joven... ¡y se sorprendió!, no sabia como se llamaba, “mañana se lo pregunto” se dijo y al día siguiente al llegar al jardín desde lo lejos vio que estaba su joven amigo y al llegar se disculpó y le pidió que le dijera su nombre; el joven con amistosa actitud sacó un cuaderno y le escribió:

ME LLAMO EDUARDO... soy sordomudo, PERO TU MERECÍAS SER ESCUCHADO Y LEI TUS LABIOS, una vez un maestro me enseñó que hay seres en este mundo que necesitan que alguien los valore, si tú puedes, brinda a otros, por lo menos, la oportunidad de ser escuchados.
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Comentarios

  • bien dice el dicho " es de sabios escuchar" porque, es cierto, implica una gran sabiduría, pero no de la que obtenemos en las aulas, sino de la sabiduría que nos dá la humildad, la tolerancia, el respeto, la paciencia y nuestra propia experiencia de vida y además creo que cuando nos ponemos en disposición de escuchar, es porque con nosotros mismos ya lo hemos hecho, y eso, tiene una gran valía.  Gracias por compartir éste bello texto que manifiesta el hermoso arte de escuchar y ser escuchado....Que Dios te bendiga..
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