Buenos días, la verdad estoy muy contento por tener esta plataforma de comunicación con todas y todos Uds. Quiero compartirles un sueño.
En mi sueño me encontré con mi abuelita, mi adorada mamita Isabel. Hacia tiempo que no veía en mis sueños. Me senté a platicar con ella, a escuchar sus consejos, me preparo mi café con leche, y con aquella dulce voz que acariciaba mi alma, me contó una historia que quiero compartir con ustedes hoy.
“Había un exitoso hombre de negocios que un día por azares del destino perdió todo. y como es de suponer, se encontraba deprimido, cabizbajo. tenia miedo de salir otra vez a buscar recuperar todo aquello que había perdido.
Ese día fue donde su abuelita, una anciana muy encantadora, parecida a mi mamita Isabel, mi abuelita.
Ella que lo conocía lo llamó y le dijo:
-Hijito, se que estas deprimido y tienes miedo de salir a recuperar todo aquello que perdiste. Tu sabes que no poseo riquezas, pero te quiero regalar este lingote de oro. Es todo lo que tengo y quiero que lo guardes como último recurso en caso que todo te falle.-
El hombre de negocios fue y escondió el lingote en su casa, y con la fuerza de las palabras de su abuelita, y la confianza de saber que contaba con ese respaldo salió a recuperarlo todo. Pasado un tiempo el hombre volvió a ser exitoso y no solo recupero lo perdido, gano mucho más.
Un día se encontró con un amigo, un amigo que al igual que él, acababa de perderlo todo y le dijo:
-Mi abuelita me dio este lingote cuando yo estuve como tu, tómalo y ve a recuperar lo que perdiste. - El amigo tomo el lingote y siendo un poco desconfiado, de inmediato rascó el lingote, para descubrir que no era de oro,. Sorprendidos ambos descubrieron que no era oro, que era de zinc pintado de oro. El hombre de negocios confundido por el descubrimiento corrió a ver a su abuelita.
Cuando se encontró frente a ella le dijo:
-Todo este tiempo pensé que me habías dado un lingote de oro, que podría tener como último recurso en caso que todo volviese a salir mal. ¿Porqué? -
La abuelita contesto:
-Te di lo que en realidad necesitabas: Esperanza y seguridad. El verdadero valor que convirtió el zinc en oro se lo diste tu.-
Desperté esta mañana pensando en mi sueño, me sedujo la idea de compartirlo contigo.
Comentarios
Qué hermoso, palabras sabias.
Gracias por compartir esta gran enseñanza que me en este momento me hace reflexionar. Un abrazo fraternal
Woao...fascinante...gracias por compartir.
Bello, precioso, gracias.
Eduardo mil gracias por hacer extensiva esta anégdota tan linda. Que les parece a todos los que leamos esta narración, si vamos cubriendo a cada Méxicano, precisamente de ese Lingote de Oro. No permitamos que un grupo de personas agrionas y mal intencionadas nos quiten esa hermosura que tenemos los Mexicanos y que tiene nuestro México lindo y querido. Besos y sean felices!!!. Luz Ma.