Me encanta clasificarlo como arte porque en realidad se requiere de mucha habilidad para ser lo suficientemente creativos a fin de dejar que el bien-estar, que es el estado natural del ser humano, llegue a nuestras vidas.
Tal vez te preguntarás a qué me estoy refiriendo. Te lo voy a explicar. En realidad es muy simple. Estoy segura que tienes muchos sueños que quisieras que se hicieran realidad. Podría ser desde una bicicleta hasta un auto, desde una mejor relación hasta dinero, desde una paleta hasta un mejor estado de salud, pero en el fondo, lo que en realidad quieres, es Ser Feliz, a poco no? Nos afanamos en la vida consiguiendo o tratando de conseguir todo eso que deseamos, nos desgastamos, nos enfadamos y frustramos cuando no lo conseguimos y al final de la “meta” nos damos cuenta que lo que en realidad estábamos buscando es ser felices. Pensamos que si obtenemos todo eso que queremos, seremos felices. De hecho pensamos que seremos inmensamente felices.
Un pequeño problema.
No dudo ni por un momento que la satisfacción es enorme, sobre todo cuando, por ejemplo, sufres de alguna enfermedad y deseas de todo corazón estar sano. El problema es que generalmente cuando estamos enfermos por nuestra cabecita pasan millones de pensamientos que sabotean nuestra pronta recuperación. Te voy a poner un ejemplo muy fácil. Supón que estás padeciendo de esa gripe que está dando ahora. Tienes fiebre, tos, te duele el cuerpo, en fin, te sientes fatal. Llega tu hijo, tu esposo o algún amigo y te dice que te va a llevar al doctor. Tu, puesto que te sientes de la fregada, accedes. Llegas y hay una lista de 20 personas antes de que seas atendida. Puesto que el mal-estar es supremo, te enfureces, te enojas mucho y comienzas a ver la vida color hormiga. Comienzas a renegar en contra del servicio que intentas obtener, maldices tu condición por estar enferma, lloras, pataleas, te resignas y te sientas pacientemente a esperar, pero siempre refunfuñando por las “injusticias de la vida”. Después de algunas horas de estar rumiando tu enojo, al fin te toca tu turno. El médico te checa la boca, los pulmones, los ojos, te diagnostica y te receta. Y te da un pase para que te hagan la prueba de influenza. Tu te asustas y comienzas a hacerte una historia sobre lo que va a pasar si llegan a detectarte influenza.
Pensamientos negativos.
Piensas en que no podrás ir a trabajar, que te van a descontar o que no te van a pagar tus estímulos de asistencia por la incapacidad que te acaban de dar. Luego piensas en que el dinero no te alcanza y cómo le vas a hacer ahora. Quién sabe cuánto durará la incapacidad. ¿Y si el médico no es el indicado? ¿Y si me recetó mal? ¿Y si los medicamentos son una estafa…? En fin, por tu mente pasan un sin número de pensamientos y tú ni siquiera eres consciente de ese tipo de pensamientos.
Yo te pregunto… con una actitud así, ¿crees que tienes acceso al bienestar físico? Por supuesto que Nooo!!!
Lo que te acabo de describir es el Arte de No Permitirse Permitir. ¿Cómo lo sé??? Porque Yo misma lo he hecho. Yo he reaccionado así. Hasta que descubrí un secreto: Permítete Permitir y se consigue así:
Deja que los médicos realicen su trabajo que, gracias a Dios, para eso estudiaron y tu has tu propio trabajo para que tu sanación sea real. ¿¿¿Cómo??? Es simple: Enfócate en cómo quieres verte. Imagínate como es tu vida ahora que tienes salud, aunque por el momento parezca que estas enfermo. Crea e invéntate una historia nueva sobre tu salud. Controla los pensamientos que sabotean que el bienestar llegue a tu vida. Sé que no podemos estar pendientes de cada pensamiento que tenemos porque son millones los que pasan por nuestras cabecitas, pero como sí podemos comenzar a trabajar en nosotros, es empleando herramientas como las que nos sugieren Esther y Jerry Hicks: Sé consciente de tus emociones.
Un buen indicador.
Tus emociones te van a indicar si estas permitiendo o no que el bien-estar llegue a tu vida, ya que cada vez que te sientes mal (enojado, triste, enfadado, frustrado, iracundo, decepcionado) bloqueas el bienestar, pero cuando cambias esos sentimientos “malos” a otros más placenteros como la esperanza, la gratitud y el amor, automáticamente tu cuerpo comienza a buscar su estado normal que es el de la salud porque estarás permitiéndote sentirte bien.
Si no lo crees, te invito a que hagas como que lo crees y recuerda: El Arte de Permitirse permitir es la habilidad de crear una mejor calidad de vida para nosotros.
Inténtalo!!! Tal vez, como a mí, también te pueda ayudar.
Comentarios