Es el amor de Dios el que me calienta con el sol
y el que envía la lluvia refrescante.
Es el amor de Dios el que me alimenta
con el pan que como,
y es Dios quien también me nutre
por medio del hambre y el ayuno.
Es el amor de Dios el que envía
los días de invierno
cuando tengo frío y estoy enfermo,
y el verano tórrido cuando mis ropas
se llenan de sudor mientras trabajo:
pero es Dios quien me envía el viento suave
que viene del río y la brisa que viene del bosque.
Su amor extiende la sombra del sicómoro
sobre mi cabeza.
Es el amor de Dios el que me habla
en las aves y en los arroyos;
pero también, detrás del clamor de la ciudad,
Dios me habla en sus juicios
y todas estas cosas son semillas
que me envía su voluntad.
Si estas semillas arraigan en mi libertad,
y si la voluntad de Dios creciera en ella,
me convertiría en el amor que es Él,
y mi cosecha sería su gloria y mi alegría.
Y me uniría con miles y millones
de personas liberadas
en el oro de un inmenso campo que adora a Dios,
cargado de mieses, sobreabundante de trigo".
("Nuevas semillas de contemplación", Thomas Merton)
Comentarios
EXCELSO!!! MARAVILLOSO !!!!