DISEÑADOS PARA DAR

Vivimos en el mundo de la competitividad donde hay apuro a llegar primero, a tener más, a acumular más títulos, posesiones, todo aquello que nos haga más “productivos”.

En esta carrera donde se pierde de vista a la persona y el centro está en el individualismo y el egocentrismo, nos vamos quedando solos, cercenando una de las capacidades más importantes que posee nuestro diseño humano, la capacidad de SALIR de uno mismo hacia otros, hacia una tarea y hacia una misión: la autotrascendencia.

Diseñados para Dar

Dais muy poco cuando dais lo que es vuestro como patrimonio. Cuando dais algo de vuestro interior es cuando realmente dais.

Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen, y lo dan buscando el reconocimiento, y su deseo oculto daña sus regalos. Y hay quienes tienen poco y lo dan todo.

Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.

Y para la mano abierta, la búsqueda de aquel que recibirá, es mayor alegría que el dar mismo.

Y, ¿hay algo, acaso, que puede guardarse? Todo lo que tenéis será entregado algún día; dad, pues, ahora que la estación de dar es vuestra y no de vuestros herederos.

Decís a menudo: Daría, pero solo a quien lo mereciera. Los árboles en vuestro huerto no hablan de ese modo, ni los rebaños en vuestra pradera. Ellos dan para vivir ya que guardar es perecer.

Todo aquel que merece  recibir sus días y sus noches merece de vosotros todo lo demás. Y aquél que mereció beber el océano de la vida merece llenar su copa en vuestra pequeña fuente.

Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar y ser el instrumento de dar. Porque, en verdad,  es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os creéis dadores, no sois más que testigos.

K. Gibrán

Maestro: ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno? y el maestro respondió:

- Es muy pequeño y, sin embargo, de grandes consecuencias. Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir.  No podían aproximarse a él, pero tenían en sus manos largas cucharas de tres metros de longitud.

Llegaban a llenarlas con el arroz, pero no conseguían llevárselas a la boca, porque las cucharas eran muy largas. Así hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, seguían padeciendo un hambre eterna. Eso era el infierno.

Vi otro gran monte de arroz, rodeado de muchos hombres hambrientos pero llenos de vitalidad. Tampoco conseguían llevarse el arroz a la boca porque sus cucharas también eran muy largas, pero en vez de llevarlas a la propia boca, se servían el arroz y se lo daban en la boca al que estaba al frente, unos a otros.

Así acallaban sus hambres insaciables, juntas y solidarias, gozando a manos llenas de los hombres y de las cosas. Eso, era el cielo.

...Me pregunto a veces ¿tan complicadas son las cosas, que no vemos el beneficio común, que en definitiva es nuestro beneficio?

 

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

¡Tienes que ser miembro de Retos Femeninos para agregar comentarios!

Join Retos Femeninos