DEJATE TOCAR LOS SENOS.

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La Sociedad Americana contra el Cáncer recomienda que las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse una mamografía al año. 

También sugiere que desde los 20 años se comiencen a familiarizar con el autoexamen. El mejor momento para hacerlo es de tres a cinco días después del comienzo del periodo, ya que las mamas no están tan sensibles. 

Tócate 
El autoexamen es la técnica más inmediata para examinar los senos y descartar cualquier anormalidad. Mientras más lo incorporemos a nuestra rutina, menos posibilidades tenemos de ser tomadas por sorpresa por células cancerígenas. Tengas antecedentes familiares o no, el autoexamen es importante. 

La idea es conocer tus mamas para detectar a tiempo endurecimientos, modificaciones en la piel y el pezón, secreciones espontáneas, hendiduras, cambios del tamaño y forma. 

La rutina 

1. Acuéstate boca arriba para examinar más fácilmente el tejido mamario. 

2. Coloca la mano derecha por detrás de la cabeza. Con los dedos del medio de la mano izquierda presiona la mama derecha suave pero con firmeza haciendo movimientos pequeños. Asegúrate de examinar toda el área, yendo hacia abajo hasta las costillas y hacia arriba hasta llegar a la clavícula. 

3. 
Estando sentada o de pie, palpa la axila, ya que el tejido mamario se extiende hasta esta área. 

4. 

Presiona suavemente los pezones, verificando si hay algún tipo de secreción. Repite el proceso en la mama izquierda. 

5. 
Párate frente a un espejo con los brazos a los lados. Mira tus senos. 

Busca cambios en la textura, como hoyuelos, arrugas, abolladuras o piel que luzca como cáscara de naranja. 

6. Observa la forma y el contorno de cada mama. Tenlo presente para el próximo autoexamen. 

7. Revisa si el pezón está hundido o tiene algún cambio extraño. 

8. Sube los brazos por encima de la cabeza y vuelve a observar tus senos y pezones. 

Déjate tocar 
Ya está demostrado que los masajes mamarios ayudan a movilizar el contenido de los ganglios linfáticos y aumentan el flujo sanguíneo. Pero eso no es todo. Un estudio de la Universidad de Berkley demostró que apretar los senos puede prevenir que las células cancerosas se reproduzcan. Así, que no dudes en pedirle a tu pareja que masajee tus senos, pues además de disfrutarlos, ayudará a la salud de tus mamas. 
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