DE LA DERROTA

No existe victoria ni derrota en el ciclo de la naturaleza: existe movimiento. Si mantenemos la dignidad y la honra, podremos perder la batalla, pero jamás seremos derrotados, porque nuestras almas estarán intactas. Y no culparemos a nadie por lo que nos suceda. El derrotado de hoy es el vencedor de mañana, pero, para que eso suceda, el combate debe ser aceptado con honor. Perder una batalla, nos trae momentos de tristeza pero cuando estos pasan, descubrimos la fuerza desconocida que existe en cada uno de nosotros, una fuerza que nos sorprende y aumenta el respeto que tenemos por nosotros mismos. Miramos a nuestro alrededor y nos decimos: “Yo sobreviví y estoy aquí”. Eso es una victoria, nos alegramos de nuestras palabras y celebramos nuestra capacidad de seguir adelante. Nos permitimos derramar algunas lágrimas, pero nunca sentimos lástima de nosotros mismos. Sólo entendemos que el combate fue interrumpido y que, a pesar del temor que sentimos, la fe sigue incendiando nuestras almas y empujándonos hacia adelante. Y llegará un día en que un nuevo combate toque a nuestra puerta y deberemos actuar, de lo contrario permaneceremos para siempre acostados en el suelo.Y llegará el día en que los momentos difíciles serán solo historias que contar, orgullosos, a quienes quieran escucharlas. Y todos las escucharán con respeto y aprenderán tres cosas importantes: A tener paciencia para esperar el momento adecuado para actuar. A tener sabiduría para no dejar escapar la próxima oportunidad.Y a sentirse orgullosos de sus cicatrices. La derrota es para los valientes. Sólo ellos pueden tener el honor de perder y la alegría de ganar. ¡Ay de quienes nunca fueron vencidos! Tampoco serán vencedores en esta vida. La crueldad no viene de los guerreros que se encuentran en un campo de batalla y saben lo que están haciendo ahí. Viene de los que manipulan la victoria y la derrota de acuerdo con sus intereses. Recordemos siempre que el mundo no se divide en amigos o enemigos sino en fuertes y débiles. ¿Te gustaría asumir el papel de víctima? Si la respuesta es sí, tu mirada de derrota es siempre más fuerte que tus palabras de victoria, y todos podrán percibirlo. Si la respuesta es no, resiste. Pasarás muchas noches en vela, pensando: “No merezco esto” o creyendo que el mundo es injusto. Pero si no desistes, la manada de hienas se apartará e irá a buscar otro para el papel de víctima. Por lo tanto los enemigos no son los adversarios, son los cobardes, que fueron puestos ahí para probar tu flaqueza. ¿Cómo pedir a un guerrero que no esté ansioso antes de un combate? La ansiedad nace con el hombre. Y como jamás podremos dominarla, tendremos que aprender a convivir con ella. Pero, para quienes no logran aprender esa convivencia, la vida está destinada a ser una pesadilla. Es ahí cuando se i
nstala uno de los peores enemigos del ser humano: la obsesión. La obsesión llega y dice: “A partir de ahora tu alegría de vivir me pertenece. Porque tu corazón ya no tendrá paz, porque estoy expulsando al entusiasmo y ocupando su lugar” Por lo tanto, aunque la ansiedad sea parte de la vida, nunca dejes que ella controle tus movimientos.Si se acerca demasiado, dile: “No me preocupa el día de mañana, porque Dios ya está ahí, esperándome”

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PORQUE EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO ESPERO QUE LLEGUE EN EL MOMENTO EN QUE LO NECESITEN.

GABBY.  

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